¿Por qué el real?
La degeneración de lo jurídico y de lo politico, avanza a paso redoblado en nuestro medio. La sociedad panameña está cada día más decepcionada, más demoralizada, más confusa. El fracaso adelantado del monólogo de la ‘mesa del diálogo’, así lo corrobora. El autoritarismo y despotismo que rodea la archi requete inconstitucional Ley 30, pone una vez más de manifiesto, la urgente necesidad de la participación y acción ciudadana.
Alexis de Tocqueville en La Democracia en América, nos enseña que la democracia sin ciudadanos y dominada por políticos profesionales termina por producir “una bandada de tímidos e industriosos animales”. “La ciudadanía no puede crecer donde los ciudadanos carecen de convicciones y, sin ciudadanos, la libertad está acosada por demasiados riesgos”.
En otras palabras, “despojados de su armadura social, de su dimensión comunitaria, los individuos solitarios son presa fácil del poder”. Por ello, en nuestras circunstancias, es determinante, que quienes hemos tomado partido por la Justicia, no olvidemos que “la justicia está por encima de los partidos”.
Estafados como somos por los poderes públicos y sus rectores mediocres, la población nacional constata a diario el imperio de la desigualdad ante la Ley. Los grandes crímenes viven en el mar de la impunidad, mientras el magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia,–en una ’gira de visitas a los juzgados en Chiriquí’- intenta hacernos creer que “el Órgano Judicial es independiente… Cada uno de los magistrados demuestra su independencia al resolver cada fallo…”.
La iniciativa del real para la campaña “Por una Justicia Real”, está fuera de apreciaciones individualistas en las que se pueden tener consideraciones a favor o en contra de la gestión de la Licenciada Ana Matilde Gomez Ruiloba, quien fungió como Procuradora General de la Nación hasta su encontronazo con el Ejecutivo.
Con la campaña del real por una justicia real, no se busca eximir o sustraer la decisión de la Licenciada Gomez de repudiar este exabrupto jurídico, sino que nos permite a todos y cada uno de los ciudadanos, que vemos cómo se degenera cada día más el Estado de Derecho, una oportunidad cívica, pacífica, pero contundente, de repudiar el producto putrefacto de un órgano del Estado maleado de intereses personales y politiqueros, y al que hay que ponerle freno y controles ciudadanos con el desprecio moral de la sociedad hacia aquellos que lo promueven, utilizan y sustentan.
Por ende, la campaña del real por una Justicia real busca constituirse en una oportunidad, un instrumento, un medio para que los panameños seamos parte activa en el proceso de protección, defensa y consolidación de nuestros Derechos Humanos y de la democracia por la cual luchamos y que, hoy, unos cuantos improsultos y desenfrenados golosos del poder, buscan desmantelar y destruir para montarnos una aberrante dictadura policiaca.
La campaña del real por una justicia real es para que todos aportemos nuestro real deseo, nuestro real propósito de poder generar ciudadanos más conscientes, ciudadanos más responsables y más decididos a participar, pensando más en el nosotros que en el yo. Si no hay Justicia para todos, no hay justicia para nadie.
