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Por qué el rechazo al proyecto de ley de educación sexual

Por: Redacción 13/09/2016

Imaginémonos cómo se sentirían los padres de una niña de 8 o 10 años de edad cuya escuela le anima a menospreciar todo lo que ellos le han instruido sobre el sexo y, en cambio, a confiar en las enseñanzas de sus maestros y personal del Ministerio de Salud. O si a esa niña se le han dado anticonceptivos o tratamientos contra el VIH sin el consentimiento de los padres porque una ley le ha otorgado derecho a la confidencialidad. ¿Estamos dando a entender con esto que los problemas sociales y sexuales son demasiado complicados para que los padres lo entiendan y que la participación de los padres depende ahora de los estudiantes?

La experiencia nos ha enseñado que los llamados "expertos" sociales y sexuales que formulan estas leyes no son lo suficientemente transparentes para que podamos confiarles nuestros problemas sociales y sexuales. En ningún otro tema educacional he visto tal escepticismo y desacuerdos con tal nivel de resentimiento.

Si desean experimentar, este no es tema para experimentar, en el que los promotores del proyecto de ley han demostrado que no son competentes para tomar decisiones morales racionales para la posteridad panameña. Las encuestas demuestran que la mayoría de los padres de familia han indicado que quieren que sus hijos reciban clases de educación sexual apropiada a su edad. Mientras tanto, las brigadas proeducación sexual están ocupadas diseminando la noción de que el embarazo en adolescentes, las ETS, el aborto, el abuso sexual a menores, etc., son causados por falta de conocimientos, cuando en realidad son causados por la falta de autocontrol, reglas de moralidad, malas influencias de la televisión y los medios de comunicación, que los hacen incapaces de distinguir entre el bien, el mal y la virtud.

Después de todo, ¿no es ilegal el sexo con menores de edad en nuestro ordenamiento jurídico? ¿No conlleva tal acto una severa penalización? Allí yace el meollo del asunto para nuestras autoridades. No cabe duda de que prácticamente todos los perversos sexuales y abusadores de niños han tenido algún tipo de educación sexual en la escuela.

Se ha demostrado que la educación sexual, tal como es forzada a las distintas sociedades, no protege a los niños del abuso. Les lleva a pensar que al hablar los adultos con ellos sobre asuntos sexuales de adultos es lo normal y socava su sentido del peligro, y, al final, son sexualizados.

La noción de adultos hablando sobre sexo a niños pequeños debe traer gran alegría a los pedófilos del mundo, pero pesadilla a los padres de familia.

Los grupos proeducación sexual ahora afirman que más educación sexual es la respuesta a casi todos los problemas en nuestras escuelas. En efecto, a todos los problemas que enfrentan nuestros estudiantes – "bullying", abuso infantil, "sexting", embarazo de adolescentes, desenfreno sexual, etc.– , la respuesta es siempre más educación sexual y a más temprana edad.

Durante décadas se ha invertido, en muchos países, una gran cantidad de tiempo, energía y recursos en la educación sexual de niños y adolescentes, en anticonceptivos y en tratamientos contra las ETS, con la intención de reducir el número de embarazos precoces. Pero esos números se han incrementado dramáticamente.

Definitivamente, este es el momento adecuado para un enfoque nuevo y refrescante sobre educación sexual.

 Planificador jubilado
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