¿Por quién votar en mayo de 2019?
Por la forma como se piensa llevar a cabo la elección presidencial el 5 de mayo de 2019 en Panamá, por el espíritu con que los posibles candidatos entran en la lucha electoral, por los nobilísimos conceptos que cada uno de ellos pueda expresar en su intención de voto, la ciudadanía panameña, como auténtica responsable del resultado final del torneo, se ha de presentar a la faz del mundo como un ente puro, exponente de la democracia genuina. Es cierto que en la historia del republicanismo panameño, son muchas las épocas en que las elecciones presidenciales han sido tan solo una farsa indigna, tras cuyo tinglado se han ocultado el rostro vergonzoso de la intriga y el desmedido deseo de alcanzar el poder, el fraude o la violencia; pero ejemplos verdaderos de función democrática más limpia que las últimas elecciones panameñas (de 1994, 1999, 2004, 2009 y 2014) pocas veces se han dado en los países latinoamericanos y del Caribe.
Todos los candidatos a la presidencia de la República tienen derecho a desplazarse, sin ninguna restricción, por la geografía nacional para exponer sus programas de gobierno y su particular interés por atender los más agudos problemas que, a su juicio, merecen resolverse a favor de los más necesitados del país. Pero eso sí, vale una advertencia que es de esencial importancia: el auténtico valor de la voz de los ciudadanos tendrá mayor eco en la ciudadanía en la medida en que eleve el diapasón cuando el fervor de la sensibilidad ascienda a las cumbres de su pensamiento y cuando el gesto vigoroso subraye la frase con el movimiento natural de una expresión física que obedezca a los dictados de una gran fuerza moral.
Recordemos que las palabras conmueven y convencen cuando se percibe en ellas la realidad de un momento histórico, cuando expresan la verdad e inspiran fe, cuando manifiestan salud e infunden esperanza. ¡No hay elocuencia verdadera donde faltan las grandes ideas!
Las propuestas y los programas de gobierno bosquejados por los posibles candidatos a la presidencia de la República en la próxima campaña electoral (2019) han de revelar quiénes solo aspiran ser presidente de la República y quiénes podrán presentar un perfil de estadistas. Quien pueda vencer será aquel que busque su fuerza en la nación y no únicamente en un partido político. Cabría decir, será la persona señalada por las circunstancias para ser el protagonista de un movimiento trascendental en la vida de la República. ¡Alguien que mire más alto y más lejos! Que columbre en su patria la necesidad de un gobierno que pueda estar fuera de los partidos y por encima de ellos, y que pueda luchar en la arena política como abanderado de patrióticas necesidades.
Pero si bien es cierto que las propuestas y los programas de gobierno son importantes documentos reveladores de la visión del país que puedan tener los candidatos, también es cierto que estos deben sobresalir por el talento, por la honestidad e integridad ejemplar, y por esa cualidad multiforme y excelsa que llamamos el carácter.
Hablamos del carácter como conjunto de prendas morales acrisoladas, como voluntad hacia el bien, como elevación y fortaleza del ánimo, como aptitud para hacer sentir lo alto y lo recto, como energía para luchar contra todo lo que es bajo y torcido.