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Por una nueva cultura ambiental

Por: Redacción 09/09/2015

Dagoberto Franco | Presidente de la Fundación Guardianes del Ambiente

La crisis ambiental por la que atraviesa el país nos debe llevar a crear una nueva cultura a través de la educación ambiental, que busca desarrollar una sociedad que conoce su ambiente en forma integral y tiene la capacidad y el compromiso de participar en la solución de los problemas ambientales, con decisiones y acciones efectivas.

El nudo gordiano en un programa de educación ambiental es precisamente cambiar la actitud de la gente de un día para otro. Y la razón es muy sencilla: ¿Cómo cambiar a una persona que durante cinco, diez, quince y más años se la ha pasado botando agua, tirando la basura en cualquier lado y, en general, destruyendo el ambiente?

En otras palabras, es difícil que una persona que durante toda su vida ha sido un depredador del ambiente, de la noche a la mañana se convierta en un guardián del ambiente.

...SE DEBE INCLUIR LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN EL CURRÍCULO EDUCATIVO COMO UN EJE TRANSVERSAL EN EL PRIMER, SEGUNDO Y TERCER NIVEL DE ENSEÑANZA.

Esto me recuerda una anécdota según la cual una madre preocupada por la educación de su niño fue a donde el médico y le preguntó: Doctor, ¿cuándo debo comenzar a educar a mi niño? Y el doctor le preguntó: Señora, ¿cuántos años tiene? Cinco años, le contestó. Señora, su niño lleva cinco años perdidos. Esto es que la educación comienza en la cuna y termina en la tumba.

Entonces, debemos preguntarnos por dónde empezar para formar hombres y mujeres educados en el cuidado del ambiente. El punto de partida para la educación ambiental de los niños es desde la casa cuando comienzan a dar sus primeros pasos. Y después cuando van a la escuela, se debe incluir la educación ambiental en el currículo educativo como un eje transversal en el primer, segundo y tercer nivel de enseñanza.

La Ley 38 del 2 de diciembre de 2014 reconoce la educación ambiental como una estrategia para la conservación y el desarrollo sostenible, la protección del ambiente y la prevención ante eventos adversos. Pero la ley por sí sola no cambia nada. Por ello, es necesario reglamentarla para que tenga aplicación práctica en todas las escuelas del país. De lo contrario, quedará en letra muerta como fue el caso de la Ley 10 del 24 de junio de 1992, que estuvo vigente por más de 20 años hasta que fue derogada por la Ley 38 de 2014.

Mientras en Panamá no se establezca la educación ambiental como un eje transversal en todo el sistema educativo, dentro de 20 años nuestros hijos y nietos estarán cargando con los mismos problemas ambientales que hoy tenemos nosotros, y peores, si desde ya no se toman las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático.

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Viernes 31 de julio de 2026

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