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Posición de la juventud en la política nacional


Marisín Villalaz de Arias / Médico (opinion@epasa.com) / -

Hace unos días vi un programa en un canal de televisión en el que entrevistaban a cuatro jóvenes universitarios sobre temas políticos y de actualidad en el país. Me resultó tan interesante que me movió a escribir este artículo porque deduje, una vez más, la importancia de la juventud en la vida actual, en todo sentido. Tomemos en cuenta la gran cantidad de muchachos/as de esa edad; algunos intervienen ya en la política, otros no desean inmiscuirse en la misma y otros empiezan a votar por primera vez en las próximas elecciones. Los políticos tenemos la obligación de mirarlos como el presente y el futuro de la patria, cuya opinión es importante para nosotros.

ESA MASA JOVEN QUE VOTARÁ EN 2014 HAY QUE CAPITALIZARLA, PERO SOBRE TODO, SABER LOGRARLO CON EJEMPLOS, CON PROGRAMAS DE GOBIERNO...

Cuando Martín Torrijos fue candidato la segunda oportunidad, su triunfo se debió, principalmente, a la presencia de los jóvenes apoyándolo. Si bien es cierto que su campaña fue a expensas de fiestas, tarimas con cantantes y no con base en ideología política, esos jóvenes vieron en él a otra persona igual que ellos y pensaron que tal vez resolvería sus problemas rápidamente. Mientras, su contendor era una persona de edad avanzada e hizo su campaña con base en recuerdos de antigüedades y no logró los votos suficientes para triunfar.

Esa masa joven que votará en 2014 hay que capitalizarla, pero sobre todo, saber lograrlo con ejemplos, con programas de gobierno, demostrando que ser político no es una afrenta, sino un honor, porque la política en sí es hermosa; los políticos la hacemos fea e inaceptable. Pero si damos oportunidades a esos jóvenes y demostramos nuestra buena voluntad, los retenemos y evitamos que vayan con un independiente que, actualmente, ninguno es de mi agrado, pero que ellos podrían confundirse y brindarles el apoyo huyendo de los políticos tradicionales. Los muchachos/as de la televisión estaban conscientes de las buenas obras de este gobierno y la necesidad de las mismas. Sin embargo, ellos quieren ver más objetivos y menos política que ensombrezca el panorama en la campaña preelectoral y electoral.

Lamentablemente, ellos desconocen mucho de los 21 años de dictadura y nunca han vivido el comunismo con todos sus defectos y ninguna ventaja, porque no se los han enseñado. En cambio, sí han vivido la democracia, un poco endeble, pero democracia en fin, con sus defectos y virtudes. Como decía antes, nuestros candidatos deben mostrarles la verdad cruda del país, sus programas en educación, salud, seguridad, posibilidades de viviendas, la necesidad de mostrarles lo que no pueden hacer por falta de preparación, de estudios, de no hablar inglés y que, si se descuidan, terminarán los extranjeros ocupando esas posiciones ya que, cuando alguien deja escapar una oportunidad, ella no se pierde, alguien la aprovecha y nosotros nos quedamos mirando al ciprés. Los educadores deben ser mancuerna de las autoridades de educación y no sus enemigos, para dar al país una transformación educativa llamativa. Eduquemos a esos jóvenes para que sean los primeros ciudadanos del mundo. Dejemos de enaltecer tanto la riqueza y enseñemos para qué sirve y cómo debe adquirirse y la necesidad de estar preparados para ello. Impartamos educación a los más pobres para que puedan salir de esa pobreza a base de esfuerzo y no de medios equivocados.

Cuando esa juventud, ávida de surgir, de buenos trabajos, de oportunidades de posibilidades, vea que nuestros gobernantes las tienen para ellos, estaremos salvados en el futuro de la patria y la política se salvará porque los políticos sabremos resaltarla y hacerle honor a su nombre; así dejaremos de decir que la política es sucia porque es falso. En nuestras manos está que se salve esa juventud y que crea en nosotros. Seremos los únicos responsables de vivir una vida desahogada, sin mayores problemas porque estaremos en capacidad de resolverlos, no solo para nosotros, sino para las generaciones futuras. Personalmente, solo me queda plasmar en el papel mis pensamientos y deseos. Pero los políticos, sobre todo los candidatos de todos los partidos, tienen la inmensa responsabilidad de acercarse a los jóvenes, no con politiquería, sino con planes bien estructurados y con liderazgo para que crean en ellos porque tenemos que cambiar para dejar atrás la corrupción, el juega vivo y nuestro querer vivir a costa de otros o de situaciones negativas. En sus manos está el trabajo por hacer.

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Viernes 14 de agosto de 2026