Posición radical
Las conquistas históricas que han logrado los estudiantes del Instituto Nacional son incuestionables.
Nadie puede ignorar que los grupos estudiantiles fueron determinantes en el proceso democrático del país.
Sin embargo, existen situaciones en el sector educativo que van más allá de protestar y exigir que se respeten los derechos como estudiante.
Los cierres de calle que desembocan en actos vandálicos y que ponen en peligro la seguridad de miles de personas no pueden ser admitidos por las autoridades.
Los estudiantes del Instituto Nacional volvieron a ser protagonistas de manifestaciones violentas, en las que la Policía Nacional debió intervenir.
Los dirigentes estudiantiles justificaban sus acciones de fuerza debido a que, según ellos, se estaba eliminando una materia considerada de alto valor.
Las autoridades educativas aclararon ayer que la materia Relaciones de Panamá con Estados Unidos no se eliminó, sino que se cambió de nombre y se amplió su contenido.
No es la primera vez que los estudiantes de este plantel causan problemas y atentan contra la seguridad de terceras personas.
Es necesario que el Ministerio de Educación actúe en derecho y evalúe la condición de algunos dirigentes estudiantiles. Es evidente que detrás de estas protestas surgen otros intereses que no están precisamente ligados al sector educativo.
En las declaraciones de los dirigentes estudiantiles salen a relucir temas políticos que no guardan relación con sus demandas originales.
La educación debe mantenerse alejada de los asuntos políticos y es lamentable que existan sectores interesados en fomentar la inestabilidad del sector educativo.