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PRD al garete

Por: Redacción 06/07/2014

Se hundió en abismos insondables la crisis del PRD con la renuncia del secretario general Juan Carlos Navarro, crisis que arrastra una ingobernabilidad interna que puede desembocar en la disolución de la gobernabilidad del criticado pacto con el gobierno panameñista.

El presidente Juan Carlos Varela vio que se avecinaba un problema cuando diversos grupos de diputados del PRD le habrían pedido reunirse con él para discutir el apoyo de sus votos en la Asamblea, bajo condiciones distintas. Navarro emitió un comunicado para reencauzar las negociaciones parlamentarias con línea dictada por él. Pero no le hizo caso. Se siguió negociando en rebelión con el secretario general. Navarro ya estaba prendido con alfileres. Los diputados PRD podían nombrar la nueva junta directiva, sin acuerdo con los panameñistas. Pero lo que se buscó fue el entendimiento para lucrar ventajas bajo la mesa.

Esta situación ha sido el detonante de la crisis y la razón de la renuncia de un débil secretario general, desprovisto de liderazgo que se lava las manos ante la tormenta inminente. Al advertir que los diputados marchaban por su cuenta, comprometiendo la dirección política con acuerdos teñidos de ventajismo, se exigió la renuncia total del CEN para definir el rumbo del PRD.

El CEN interino se elegirá en seis semanas, es decir, en un lapso en el que se agitarán los aspirantes al cambio de la actual dirección política, secuestrada por los diputados. Viene una reñida disputa interna entre la vieja guardia de Mitchell Doens y Francisco Sánchez Cárdenas, los diputados de la línea pactista con el gobierno y la nueva generación de militantes.

En cada tendencia hay subgrupos, entre ellos el Movimiento de Bases Torrijistas, diputados opuestos a Robinson, los seguidores de Pérez Balladares desenganchados de Doens y Sánchez Cárdenas. El centro de gravedad está en la discusión de la línea con el gobierno panameñista. Cogobierno u oposición constituyen la alternativa que deberá definir el nuevo CEN en el congreso, en función del respaldo de las bases. El PRD se encuentra a la deriva porque el subsecretario Javier Martínez Acha solo será el notario del cambio en el congreso.

En última instancia, la gobernabilidad del régimen panameñista dependerá de lo que acuerde la futura dirección del PRD. Los decretos leyes expedidos por Varela deben ser ratificados por la Asamblea para que tengan valor constitucional. Si los diputados del PRD los aprobaran a máxima velocidad, antes de que se elija al nuevo CEN, se complicaría mucho más una crisis cuya incidencia sobre la gobernabilidad no podría negarse.

El mandato de las elecciones fue a favor de la separación de los poderes del Órgano Ejecutivo y del Legislativo. El intento de revocar este dictamen magisterial ha prendido el rancho. No queda duda de que el Ejecutivo quiere una asamblea subordinada a sus decisiones unilaterales. Los votantes del 4 de mayo se pronunciaron por una clase de gobernabilidad producto de consensos y no del desmontaje del aparato estatal, menos de persecuciones y venganzas personales.

El PRD debe ser fiel al mandato de ser oposición ante un gobierno al que nada lo une y ante el cual no puede ser sumiso.

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Viernes 7 de agosto de 2026