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Precios petroleros y economía mundial

Por: Redacción 19/02/2015

Profesor titular Universidad Central de Venezuela, Individuo de número de la Academia Nacional de Economía
 
Luce interesante examinar las repercusiones que ha tenido sobre la economía mundial la reciente evolución de los precios del petróleo en estos tiempos. No obstante, el análisis de estas repercusiones es complejo por al menos dos razones, la globalización económica y la desigual de las diferentes economías nacionales y su inserción en el proceso globalizador.
Realicemos, sin embargo, algunas aproximaciones que ayuden a la comprensión de la situación y destacamos en primer lugar el entorno económico global en que se han originado las fluctuaciones de los precios.
Podríamos indicar, entre otros, los siguientes elementos: en la economía global, los efectos monetarios impulsados por la tecnología, el conocimiento y las innovaciones se desarrollan más rápidamente que el crecimiento de la producción.
Al lado del proceso globalizador existe un proceso de integración de las economías nacionales en bloques regionales.
La “galaxia” internet incrementa las diversidades del comercio internacional y asociaciones comerciales, lo que facilita el funcionamiento de los mercados.
El aumento de la esperanza de vida y las mejores condiciones de salud hacen crecer la población mundial.
Por la influencia de la tecnología, la producción se ha hecho más productiva y competitiva.
No esperamos abarcar todas las características de la economía global, sino indicar las que consideramos que pueden ser más afectadas por los precios del petróleo. En este sentido, el aumento de los precios petroleros ha generado, entre otras cosas, expansión de los mercados a futuro, desequilibrio entre el sector real y monetario que ha originado recesión económica (en el pasado originaba inflación), un incremento en las ganancias netas de las grandes compañías transnacionales (Texaco, Mobil, BP, Shell, Chevron, que pasaron de 110.123 millones de dólares en 2005 a 139.861 millones de dólares en 2011), incremento de los ingresos de los países Opep, acentúa la redistribución desigual de la riqueza mundial.
Por el lado de las consideraciones a la baja del precio, impacta al menos de la siguiente manera: permite una mejor redistribución de la riqueza mundial, contribuye a la baja de los costos de desarrollo de los países menos desarrollados, origina una nueva estructura de costos en la industria petrolera mundial y acentúa su carácter de compañías energéticas.
Puede impactar la demanda en dos direcciones diversificándola y dándoles oportunidad a “nuevas” fuentes de bajos costos de producción.
Un hecho controversial lo constituye que normalmente los bajos precios deben estimular crecimiento de la demanda, las presiones ambientales y los peligros que engendran los temores de un cambio climático, así como la voluntad política de los grandes consumidores –China incluida– y la firme decisión de los Estados Unidos de alcanzar su independencia energética contribuirán a que el uso de las energías renovables logre disminuir el peso del petróleo en el balance energético global y el desarrollo tecnológico impulse cambios en el consumo energético.
Un hecho a destacar es que siendo ahora las compañías transnacionales compañías energéticas y habiendo realizado importantes inversiones en el sector energético, su estructura de costos cambió y su interés y valoración se centra más en la producción de calorías (energía) y habida cuenta que el abastecimiento petrolero está garantizado, tanto por las reservas existentes como por la valoración que ha hecho de ellos la SIC y la decisión saudita de no producir crisis de suministros y de contribuir a la estabilidad de la economía mundial, se produzca un proceso irreversible de transición energética.
Si a esto agregamos la conclusión del profesor Thomas Piketty (París, 2013) de que el capitalismo del siglo XXI estará caracterizado por un incremento mayor de las ganancias que de la producción, aumentando la concentración del capital, pero disminuyendo algunas desigualdades e incluir las inversiones en la formación de conocimiento y en energías no contaminantes.
No podemos asegurar nada con certitud matemática, solo son tendencias que vemos se dibujan en este cambiante mundo donde las incertidumbres y lo inesperado puede desviar cualquier deseo.

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Martes 4 de agosto de 2026