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Precioso elemento

Por: Redacción 24/06/2014

La naturaleza engendra impulsos de fuerzas desconocidas, que en sus movimientos incontenibles de desastres, son capaces de autodestruirse, pero en los instantes de pausada armonía, nos pueden ofrecer todos los recursos solidarios condescendientes de la existencia con comodidades presumidas y absolutas. Es tan copiosa su existencia acumulada, que está presente en las tres cuartas partes del planeta con dominio de sabores distintos, salado y dulce, luciendo las conformaciones de: ríos, lagos, lagunas quebradas, mares y océanos.

El 70% de los organismos vivos reclama para la realización de sus actividades habituales de orígenes biológicos, la intervención permanente de este modelo sobre la tierra, con aportaciones específicas y matemáticas, dichas condiciones establecen el verdadero equilibrio natural en el cuerpo de las especies animadas.

Es penoso y hasta contraproducente que en un país con características avanzadas se localicen regiones que todavía no tienen el sagrado elemento para cubrir las necesidades cotidianas particulares y generales, pues en algunos corregimientos, el 50% carece de la presencia del vital líquido.

Provincias apartadas presentan esta gravosa condición, tal es el caso de Bocas, Darién y las comarcas. Es evidente tomar en cuenta un factor crucial, la calidad del agua, y que mostrándonos una real relevancia, también posee su lado adverso, donde en ciertos casos es portadora de gérmenes patógenos responsables de las enfermedades contagiosas que tantas amarguras causan, en los hogares sin recursos económicos eficientes, portando bacterias y microbios peligrosos.

De acuerdo con los organismos internacionales dedicados al estudio del comportamiento de la salud, un 19% de la mortalidad en los países en vías de desarrollo pertenecen a menores de cinco años que han sido víctimas de la diarrea que con constancia se contrae tomando el líquido malogrado.

La metodología en el suministro del agua debe ser estrictamente supervisada con estrecha regularidad y en continua observancia de las correctas conexiones comunicativas.

Por las calles y avenidas casi siempre vemos las tuberías rotas, desperdiciando el mixto básico que otros no tienen en sus dietas. Es una utopía que viviendo muy cerca de la capital existan conjuntos sociales que aún no cuenten con el adecuado suministro del apreciado elemento natural, esto es, en la periferia de la populosa urbe.

Nos encontramos bajo un emplazamiento universal, donde prima una opción interesante y significativa, su uso, frente al crecimiento desmedido de la humanidad por un lado y, del otro, el desperdicio sin freno y así, lógicamente avanzamos mal aconsejados.

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Viernes 7 de agosto de 2026