Premio al Canal
Por acertada iniciativa del embajador de España en Panamá, Jesús Silva, se presentará al Canal de Panamá como candidato al Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. Coincide la postulación con dos aniversarios de gravitante trascendencia histórica: el descubrimiento hispano del Mar del Sur hace 500 años y los cien años de construcción del Canal. Desde el punto de vista de la actualidad, la postulación se respalda en la construcción del tercer juego de esclusas como expresión de la creatividad tecnológica panameña.
El capítulo de la cooperación internacional del príncipe de Asturias motivó que por primera vez Panamá mereciera el premio en 1984, con México, Colombia y Venezuela, por la contribución significativa del Grupo de Contadora al establecimiento de la paz en Centroamérica, minada por la subversión guerrillera. A esa colaboración diplomática se agrega ahora una distinción de múltiples aristas históricas y tecnológicas.
Cuando en 1513 el cacique Comagre instruyó a su gente para que llevara a Vasco Núñez de Balboa y sus huestes a las orillas del Océano Pacífico, cambió la historia del escenario marítimo de la época. Siglos después, el Canal de Panamá, diseñado y construido por Estados Unidos, abrió la ruta de navegación por el Pacífico y el Atlántico a través del territorio panameño. La ampliación de las esclusas constituye una hazaña tecnológica fundamentalmente panameña, concebida y ejecutada después del rescate total de la soberanía territorial.
La concesión del premio sería el remate de una secuencia histórica de dimensión extraordinaria en la que se conjugan culturas y seres humanos, tal como acontece en la ampliación del Canal mediante un tercer juego de esclusas, que permitirá el cruce de las naves insignias de la industria naval.
Desde que se creó en 1981, esta distinción ha recaído en personalidades de talla internacional como Nelson Mandela, Mijail Gorbachov, Yasser Arafat, Isaac Rubin y Rigoberta Menchú, y en organizaciones como la Cruz Roja, la Organización Internacional de Trasplantes de Órganos y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
Los diplomáticos panameños participaron en el Grupo de Contadora en las deliberaciones del estatus de paz y tolerancia de pobladores centroamericanos. En esta ocasión los directivos de la ACP representaron al pueblo panameño en la magnificencia de su genio creativo, derrotando de paso a los pesimistas que no creyeron en la capacidad nacional para administrar la vía interoceánica, con sujeción a objetivos patrones técnicos y con prescindencia de los rejuegos de la politiquería.
Los turistas, después de contemplar las obras colosales del tercer juego de esclusas, expresan su admiración por la mano de obra panameña y la contribución de las empresas foráneas contratadas. No les sorprendería, en consecuencia, saber que el jurado eligió al proyecto panameño. El libertador Simón Bolívar tuvo la premonición de profetizar que “si el mundo hubiese de elegir su capital, el istmo de Panamá sería señalado para ese augusto destino. Los hechos revelan que la profecía no fue un arrebato de retórica. El Premio Príncipe de Asturias puede corroborar el designio de Bolívar.