Preocupa criminalidad sin freno
El tema de la criminalidad resulta muchas veces el gancho de cualquier discurso político que busca llamar la atención del público, pero su solución es compleja. La estadística reciente tiene nerviosas a las autoridades de seguridad del Estado, ya que en el mes de mayo los homicidios llegaron a 70 casos, en comparación con el año pasado en la misma fecha cuando se contaron 35 de ellos.
La gráfica tiene picos en alzas y bajas, por ejemplo en abril de 2013 se registraron 19 homicidios menos (49) que en el mismo periodo del año pasado (65).
Hay preocupación por el desplazamiento de las pandillas que poco a poco encuentran nuevos espacios o afianzan los mismos en otras zonas de la capital y a nivel nacional.
Los puntos más rojos de la capital no han variado. Hasta el 22 de mayo las estadísticas marcaban; Belisario Porras, Alcalde Díaz, Barrio Norte, Cristóbal, El Chorrillo, la 24 de Diciembre, Juan Díaz, por mencionar algunos.
La provincia de Colón tiene la tasa de homicidios más alta del país; 11 más que el año pasado hasta la fecha. El crimen avanzó después del puente, donde se contabilizó el doble de casos que el año pasado, específicamente en La Chorrera. Las autoridades atribuyen este incremento al desplazamiento de las pandillas a otras partes del territorio como parte del movimiento de droga, su venta en el mercado local, y lo principal; el dominio del territorio.
El Municipio de San Miguelito registró, hasta mayo 2013, 25 homicidios menos que el año pasado.
En cuestión de pandillas, las cifras le paran los pelos a cualquiera; en 2007 la ONU contabilizó 1,385 pandilleros. En julio de 2012 el Sistema de Integración y Estadísticas Criminales identificó a 7,500. Cinco veces más. Esto indica que en los últimos cinco años hemos agregado la misma cantidad de pandilleros que en los últimos 17 años juntos (1990-2007). Se han contemplado cientos de programas asistencialistas que pretenden resolver el problema sin atacarlo desde la raíz. No existen programas que contabilicen científicamente los resultados de lo ya implementado, y continuar con la metodología actual exponenciará el número de pandilleros y los índices delincuenciales.
Los números alertan a enfatizar un trabajo de prevención en la juventud que parece marginarse del económico del país; a retener a los estudiantes en el sistema educativo y a evitar embarazos en las adolescentes.