Preocupantes Indicadores
Precisamente en estos momentos, cuando Panamá está a punto de inaugurar el proyecto de expansión del Canal, creando un sinnúmero de noveles oportunidades para la expansión de fructíferos negocios que apoyen la logística requerida para el apoyo a las gigantescas embarcaciones, creando como resultado una secuela de nuevos y bien remunerados empleos, recibimos la fatídica noticia que el país decayó tres puntos en el puntaje anual "Doing Business" que prepara el Banco Mundial.
El reporte que vio la luz el martes pasado refleja que Panamá resbala de la posición número 66 a la 69 de 189 naciones. Es decir, en vez de facilitar los negocios en un país que se jacta de ser un importante eje para la economía de servicios, estamos en franco retroceso en un capítulo clave de nuestra historia.
Hacer negocios en Panamá se hace cada vez más difícil y arriesgado. El papeleo, la burocracia, la lentitud, la coima y el "no me importa" se han convertido en el común denominador de una economía que hasta hace poco gozaba de un envidiable crecimiento de doble dígito anual que le ubicó por encima de todos los otros países de América Latina.
El tira y jala de los partidos políticos y los intereses creados nos afecta impunemente, a falta de una visión conciliatoria que sirva de beneficio a todos y no a la cuadrilla de maleantes e ineptos que se reparten el poder político, económico y social. Para que la nación panameña madure y progrese hace falta un viraje en la actitud y la forma de hacer las cosas en este país.
...EN UN PAÍS QUE SE JACTA DE SER UN IMPORTANTE EJE PARA LA ECONOMÍA DE SERVICIOS, ESTAMOS EN FRANCO RETROCESO EN UN CAPÍTULO CLAVE DE NUESTRA HISTORIA.
Examinemos bajo una lupa objetiva los criterios de evaluación del Banco Mundial: Panamá bajó en 9 y quedó en la misma posición en uno, siendo la caída más estrepitosa, la facilidad de apertura de una empresa que pasó de la posición número 37 a la 44. Precisamente retornando al país, posterior a dictar una conferencia a un importante grupo de inversionistas en Nueva York, sobre la panacea istmeña y el novedoso "Dubái de las Américas", recibimos esta inaudita bofetada a nuestra integridad. Bajo ninguna circunstancia, muy a pesar de nuestra bonachona disposición ¡debemos dar el otro cachete!
....LA COIMA Y EL "NO ME IMPORTA" SE HAN CONVERTIDO EN EL COMÚN DENOMINADOR DE UNA ECONOMÍA QUE HASTA HACE POCO GOZABA DE UN ENVIDIABLE CRECIMIENTO DE DOBLE DÍGITO ANUAL QUE LE UBICÓ POR ENCIMA DE TODOS LOS OTROS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA.
Y es que verdaderamente preocupa, frustra y enerva permanecer enraizados bajo el ambiente mediocre y ruin en que nos encontramos. Lo peor es que no hay indicios de mejoras. Muy por el contrario, no sabemos qué es peor, ser administrados por cuatreros o por incapaces.
PARA QUE LA NACIÓN PANAMEÑA MADURE Y PROGRESE HACE FALTA UN VIRAJE EN LA ACTITUD Y LA FORMA DE HACER LAS COSAS EN ESTE PAÍS.
Lo que más duele, muy diferente a múltiples casos vecinos, es saber que contamos con todas las herramientas para un radical cambio y continuamos nadando en mediocridad que no permite el despegue hacia una creatividad fecunda y próspera.
Esta indiferencia la vivimos a diario en el sector turismo, donde irresponsablemente fomentamos la construcción de hoteles y más hoteles sin la mínima estrategia para mantener niveles óptimos de ocupación, encontrándonos en una peligrosa lucha por la supervivencia de este sector que sufre irreparables pérdidas y que no podemos darnos el lujo que quiebre, creando masivas bolsas de desempleo y más importante perdiendo la poca credibilidad que aun gozamos.
La respuesta de todos los gobiernos ha sido el nombramiento de personajes oscuros para liderar estos menesteres, supuestos ministros que siquiera saben hablar en público, mucho menos establecer coherentes políticas a mediano y largo plazo, más allá del gobierno de turno, implantando bufonadas y más bufonadas a corto plazo que en cualquier empresa privada serían causal de inmediato despido.
¡Qué vergüenza!