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¿Preparados para desastres?


Británico Quesada (britanico.quesada@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Todos nos preguntamos si en algún momento el país está preparado para un desastre natural de proporciones mayores. La respuesta es que nunca una nación tiene una varita mágica para reaccionar a desastres naturales como huracanes y tsunamis.

A Panamá, generalmente, solo lo afectan las colas de los huracanes y lo mejor es quedarse en casa, dependiendo de lo que digan las autoridades.

El pasado fin de semana no se siguieron las indicaciones del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y fallecieron dos bañistas en Coronado por desobedecer la advertencia de altas mareas en el Pacífico panameño.

En los años 90 se pronosticó una alineación de planetas y que, supuestamente, el mundo se acabaría. La respuesta ciudadana fue llenar el malecón de la Avenida Balboa con carros, neveras portátiles con licor y cervezas acompañadas con música estrepitosa. Muchos querían ver el hecho, pero no se registró.

Aunque no pasó a mayores, el asunto evidencia una población que no sigue las advertencias de las autoridades en cuanto al comportamiento de la madre naturaleza.

Mientras, ni hablar de tsunamis, en una ciudad costera como la de Panamá, con gran cantidad de población, sería un caos total. La evacuación debe darse con muchas horas de antelación tomando en cuenta el extremado embotellamiento vehicular y las pocas calles con que contamos.

Pocos puntos altos para ir como Cerro Azul, pero es mejor que Dios nunca envíe un fenómeno como este.

Ni siquiera EE.UU., que tiene un presupuesto millonario, enfrentó con eficacia los desastres del huracán Katrina en Nueva Orleans y sus consecuencias, que aún perduran.

En Panamá lo mejor es seguir al pie de la letra los consejos de las autoridades de protección civil. La madre naturaleza no tiene conciencia ni mide acciones.