Presencia paterna y su impacto
La presencia de un padre es sumamente importante en la vida del niño, como lo es, sin duda, el vínculo directo que representa desde la gestación el contacto con la madre.
No siempre es el papá biológico, de sangre, el que se hace cargo de las funciones paternas en el hogar, sino una figura masculina que reemplaza algunas veces a quien por alguna razón deja de ocupar ese espacio, llámese abuelo, tío, hermano, primo u otro.
Pero, sea cual fuere dicha persona, no podemos dejar de afirmar que la figura paterna es vital para los hijos, tanto para su desarrollo, personalidad, autonomía, autoestima y dentro de la sociedad frente a sus amigos, labores académicas y en el entorno familiar.
NO ES SOLO PROVEER EL SUSTENTO, DAR ÓRDENES, O PARTICIPAR DISTANTE DE LAS ACTIVIDADES DE SUS HIJOS, SINO DEDICARLES TIEMPO DE CALIDAD...
La madre siempre debe dejar espacios abiertos, sin conflictos ni rivalidades, para que el padre asuma su rol protagonista en la vida de sus hijos, aun cuando por motivos diversos no viva bajo el mismo techo que ellos.
A veces creemos que los hijos no registran el hecho de que el padre no participa, no le importa o simplemente no pregunta nada sobre su vida y sus acciones, creyendo con ello que se involucran poco y asumen menos. Al final del día, cada segundo cuenta y la vida se va tan rápido que nos impide regresar al punto cero, en el que debimos actuar correctamente a favor de la salud mental y física de esos pequeños seres que en plena formación requieren de nosotros para ser personas de bien, con valores firmes y con buenos ejemplos repetibles en el futuro.
Ser padre hoy es un desafío bastante difícil. No es solo el rol tradicional de proveer el sustento, dar órdenes, o participar distante de las actividades de sus hijos, sino aquél que se empeña en dar lo mejor de sí y dedicarles tiempo de calidad, demostrándoles que ellos son el centro de su existencia.
En este mes en que celebramos en familia el Día del Padre, recordemos siempre que su importancia no es solo para reunirnos un día y compartir una rica comida o tiempo juntos; ser padre es una responsabilidad diaria y constante, que requiere de nosotros, mucho esfuerzo, dedicación, sacrificios y limitaciones que van más allá de nuestras propias necesidades. Los hijos son bendición de Dios.