Presión en la Cumbre
El Diario de las Américas de Miami levantó los entretelones diplomáticos que motivan la invitación de Cuba por el Gobierno panameño bajo la presión del Grupo del Alba (Alianza Bolivariana de los pueblos de nuestra América), que lidera Venezuela. En la Cumbre de las Américas efectuada en Cartagena en el año 2012, el grupo de los países que integran Venezuela, Ecuador y Bolivia, Nicaragua, con el apoyo de San Vicente, Granadina, Dominica, Antigua y Barbuda acordaron que no acudirán a la próxima Cumbre de las Américas ni a otros foros, si no se invita a Cuba. La cumbre de Panamá se desluciría si no estuvieran presentes alrededor de 10 países del Grupo del Alba y los pequeños estados San Vicente, Granadina, Dominica, Barbuda y Antigua.
La canciller Isabel de Saint Malo viajó a Cuba para tratar de salvar la situación para que el gobierno no quede en ridículo con pocos países presentes. Como se recuerda, Cuba fue expulsada de la OEA en 1962 por las pruebas de que entrenó guerrilleros subversivos en Bolivia, Perú, Argentina y Venezuela. En el año 2009, los países del grupo del Alba consiguieron los votos para la reincorporación de Cuba a la OEA. Sin embargo, Cuba no ha dado pasos para volver a la OEA. Según observadores internacionales, el Gobierno cubano rechaza amoldarse a los postulados de la Carta Democrática Interamericana de la OEA que establece que cumpla los requisitos de los regímenes democráticos. Una revolución ideológica que cambiaría radicalmente el poder de los hermanos Castro.
Las autoridades cubanas recibieron la invitación del Gobierno de Panamá, sin confirmar su concurrencia. Tienen hasta fines de año para confirmar o negar su presencia. Cuba nunca ha asistido a la Cumbre de las Américas porque no forma parte de la OEA. Gramma, diario oficial cubano, informó —en la edición del 19 de septiembre— que el general Raúl Castro y el canciller Bruno Rodríguez recibieron a la vicepresidenta De Saint Malo; en el curso de la reunión la canciller De Saint Malo, a nombre del Gobierno panameño, oficializó la invitación, que, de acuerdo con fuentes periodísticas cubanas, fue recibida sin llegar a precisarse si el Gobierno cubano decide asistir a la cumbre de Panamá.
La vicepresidenta panameña ha declarado que sin Cuba en la Cumbre de las Américas, la familia latinoamericana resulta incompleta. Pero entre bambalinas se conoce la presión diplomática de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y de los países antillanos beneficiados con bajos precios de combustible venezolano. Por otro lado, Estados Unidos y Canadá no apoyan la reincorporación de Cuba a la OEA; no se sabe cuál podría ser su reacción si Cuba concurriera a la cumbre de Panamá. Algunos miembros de la diplomacia latinoamericana consideran que si Cuba aceptara su reincorporación a la OEA, dentro de los protocolos establecidos, se le abriría la puerta de acceso a las cumbres de las Américas y a los otros foros de la región. Al propio tiempo estiman que el actual gobierno panameño ha asumido una relación de sumisión diplomática con el Grupo del Alba. Cuba fue condenada por la ONU por su responsabilidad en el incidente de la detención del barco Chong Chon Gang de bandera norcoreana por transportar armamento embarcado en puerto cubano sin declararlo en el manifiesto de carga estipulado por el reglamento de navegación en la vía interoceánica.