Presión inaceptable
El preaviso de paralización de las obras del tercer juego de esclusas del canal constituye el remate de las amenazas extracontractuales que descalifican al Grupo Unidos por el Canal (GUPC) integrado por empresas españolas, italianas, belgas, panameñas que pueden pasar a la lista negra paranacional del incumplimiento. Pretenden que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) acepte sobrecostos que elevarían el presupuesto en cerca del 50% del dinero pactado en el contrato.
El grupo constructor ganó la licitación paranacional con una suma global, a sabiendas que no podía reclamar otra cantidad de dinero debido a la inexistencia de addendas para poder hacerlo. La reclamación pone en evidencia que su estrategia consistió en presentar una oferta más baja que las de los competidores para ganar la licitación y después presentar sobrecostos inaceptables. El grupo constructor no ha cumplido el cronograma de finalización acordado en el contrato.
La pretensión de coaccionar a la ACP con la suspensión del megaproyecto viola las cláusulas del contrato que establecen los procedimientos para dirimir diferencias. Frente a la ilegalidad de la reclamación y la amenaza del preaviso, el ingeniero Jorge Quijano, administrador del Canal, ha respondido que las presiones del consorcio tienen como único propósito forzar la negociación fuera de los términos establecidos en el contrato que aceptaron y firmaron.
La administración del Canal debe prepararse para poner en acción el Plan B, previsto en el contrato, para la continuación del proyecto sin la participación del GUPC. Simultáneamente debe disponer la presentación de una demanda al consorcio por flagrante violación del contrato y los perjuicios económicos que conlleven. El principio jurídico universal Pacta Sunt Servanda –los convenios firmados deben cumplirse - sustenta la posición de la ACP, en este caso en el que la irresponsabilidad de los ganadores del megaproyecto los lleva al incumplimiento del contrato libremente pactado.
En el año 2009, cuando Alberto Alemán Zubieta se desempeñaba como administrador, se divulgaron advertencias técnicas y financieras que fueron presentadas contra la propuesta de GUPC, en la que figura la empresa constructora panameña Cusa. El grupo ofertó $3,200 millones, y estableció una diferencia de $1,800 millones frente a sus competidores; la reclamación extemporánea revela que presentó una oferta inconsistente para ganar el megaproyecto.
La opinión pública confía en que se expliquen las razones de la adjudicación del megaproyecto a un consorcio en el que hay empresas originarias de países afectados por una grave crisis financiera, que creyeron que el tercer juego de esclusas podría ser la tabla de salvación.
Desde que a finales de 1999 el Canal pasó al control de Panamá no se presentaron situaciones de la envergadura del megaproyecto de la ampliación de un tercer juego de esclusas para el tránsito de buques con capacidad de más de 12,000 TEU con el triple de la carga actual.
La ampliación representa un esfuerzo extraordinario de la ACP para ponerse a tono con los avances tecnológicos de la industria naviera y el comercio paranacional. No podemos permitir la paralización del megaproyecto concebido Pro Mundi Beneficio, esto es para fortalecer el servicio al comercio paranacional.