Presos del terrorismo
Prueba de ello fue el atentado contra la Embajada de Estados Unidos y las instalaciones de la OTAN en territorio Afgano, dos días del después del décimo aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas.
En esta oportunidad, la red Haqqani, que tiene lazos con el Talibán y Al Qaeda, ha tomado fuerzas para convertirse en el dolor de cabeza del Gobierno afgano y de las fuerzas internacionales.
Este complejo ataque, efectuado por seis hombres, duró 20 horas.
A pesar de todas las medidas de seguridad que se implementaron en la ciudad afgana, el grupo terrorista logró hacerle daño a los militares, policías y civiles, estos últimos siempre se llevan la peor parte.
Está visto que por más informes de inteligencia que se tengan sobre todos estos grupos, ellos siguen buscando la manera de cumplir su objetivo que es vengarse de la traición de sus gobernantes, y de aquellos que han intervenido militarmente a sus países con el fin de llevarlos a la democracia.
Solo basta con mirar a Irak, se le dio fin al gobierno de Saddam Hussein y a su tiranía. Cómo está el país siete años después de la intervención.
Políticamente sin rumbo, con grandes divisiones entre los clanes, y con una ola de violencia hasta ahora incontrolable.
En Afganistán se vive una situación parecida, donde las autoridades no han podido controlar, con el apoyo extranjero, la violencia que tiñe al país de sangre.
Estados Unidos y los países que pertenecen a la Organización del Tratado del Atlántico Norte no escapan a esta ola de pánico, siempre hay amenazas rodeándolos.
Lo más razonable es que se cumplan los plazos dictaminados para la salida de las tropas estadounidenses en ambos países y que de allí en adelante cada quien resuelva sus problemas.
