Presupuesto y política electoral
Desde que en 1944 Michal Kalecki introdujo la idea del ciclo político en su importante artículo titulado “Aspectos políticos de la ocupación plena”, los economistas se han interesado por la vinculación entre las fases electorales y la utilización de las palancas económicas expansivas, tales como el incremento y composición del gasto público, con el fin de que el partido en el poder mejore sus resultados en la futura votación. Esta forma de acción gubernamental, en la que predomina estrictamente la lógica política-electoral, puede buscar simplemente mantener un elevado nivel de actividad económica, pero, además, puede estar acompañada de acciones más directas y focalizadas, guiadas específicamente a asegurarse la lealtad política, o al menos el favor coyuntural, de determinados grupos y sectores sociales.
El hecho, recientemente develado, de que el gasto público programado en el proyecto de presupuesto general del Estado para el 2014 muestre un incremento de 10.7% con respecto al año anterior, resulta un primer indicio de la presencia en nuestro país del ciclo político. Este incremento de los gastos del gobierno, vale la pena añadir, se da pese a que para el próximo año el Ministerio de Economía y Finanzas pronostica en su marco fiscal de mediano plazo que el crecimiento económico anual real de Panamá se desacelera de su nivel actual, previsto por el Fondo Monetario Internacional en 9.0%, a tan solo el 7.0%.
Si se enfoca el análisis sobre el Gobierno central, en el que la manipulación política del gasto resulta más fácil, encontramos algunas pistas adicionales. En primer lugar, en este caso existe una tendencia a priorizar el gasto corriente, que permite accionar sobre elementos tales como la planilla y los subsidios, en relación con el gasto de inversión. En efecto, de acuerdo al proyecto del presupuesto del Gobierno central para el año 2014, el gasto corriente se elevará en 10.9% y, dentro de este, el de operación lo hará en 14.6%, tasa esta última que supera al porcentaje de crecimiento del producto interno bruto nominal. En contraste, la tasa de expansión del gasto de inversiones del Gobierno central apenas se eleva en 1.1%, es decir en una cifra inferior a la inflación prevista (4.5%).
La distribución del gasto de inversión del Gobierno central, programado para 2014, también expresa la lógica del ciclo político. Esto se evidencia, para dar un ejemplo, en el hecho de que cerca del 30.0% de dicha inversión es adjudicada al Ministerio de la Presidencia. Si a esta cifra se suma la asignada al Ministerio de Economía y Finanzas, la fracción concedida a estos dos órganos, que operan principalmente con una lógica política, se eleva hasta el 35.8%. Todo esto contrasta con la propuesta de reducir la inversión del Ministerio de Desarrollo Agropecuario en aproximadamente el 24.3%. Es conveniente destacar que la inversión en los aparatos represivos del Estado se eleva significativamente, de manera que en 2014 el Ministerio de Seguridad ve incrementada su inversión en un muy significativo 39.8%.
ESTE INCREMENTO DE LOS GASTOS DEL GOBIERNO SE DA PESE A QUE PARA EL PRÓXIMO AÑO EL MINISTERIO DE ECONOMÍA Y FINANZAS PRONOSTICA QUE EL CRECIMIENTO ECONÓMICO ANUAL REAL DE PANAMÁ SE DESACELERA DE SU NIVEL ACTUAL, PREVISTO POR EL FMI EN 9.0%, A TAN SOLO EL 7.0%.
Es útil destacar que la aplicación de la lógica del ciclo político tiene, desde luego, consecuencias poco halagüeñas tanto en el mediano como en el largo plazo. Es así que, de acuerdo al proyecto de presupuesto que ahora analizamos, el país deberá incrementar su deuda pública en $2,008.3 millones. Se trata de una muy elevada suma que significa un incremento del 13.2 % sobre la actual deuda pública total. A esto se debe agregar que se programa utilizar como fuente adicional el llamado recurso al patrimonio por un monto total del $426.7 millones, lo que incluye la venta por parte del Gobierno central de activos del Estado por una suma de $200.0 millones. Es así que, para resumir, la lógica del ciclo político se convierte en endeudamiento y reducción de los activos del Estado, es decir en una seria descapitalización del país. Algunos de los efectos de todo esto pueden desarrollarse en el corto plazo, habida cuenta que, de acuerdo a los calendarios de pago, el país deberá amortizar en los próximos tres años cerca de una quinta parte del total de la deuda pública.
Las futuras generaciones deberán enfrentar una difícil situación en la medida que, de acuerdo a las proyecciones oficiales, la deuda pública por persona para el año 2014 alcanzará, luego de que se ejecute el proyecto de presupuesto de ese año, a cerca de $4,402.20 por persona. Situación difícil para el segmento juvenil de la población que, de acuerdo a estadísticas oficiales, sufre un nivel de desempleo de cerca del 12.0%.