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Prevención del delito

Por: Redacción 04/07/2014

Rosania Villaverde 

 

Con un vibrante y profundo discurso, el ingeniero Juan Carlos Varela, en su acto de toma de posesión, sucedido el día 1 de julio de 2014, como presidente constitucional de la República de Panamá, del periodo 2014/2019, presentó las ideas fundamentales de la hoja de ruta que seguirá durante los próximos cinco años. Estas se concentraron en las promesas que hizo mientras duró la campaña electoral, especialmente en lo que él calificó como “la recuperación de la democracia, la institucionalidad y el patrimonio del Estado”.

Como primera aproximación, quiero desearle el más grande de los éxitos, y que tome en cuenta a todos los sectores, incluyendo a aquellos que no votaron por él y/o que no son miembros de los colectivos o movimientos que lo postularon y apoyaron.

Tengo un especial y sano interés con la constituyente, aspecto que he apoyado y promovido por más de veinte años, la cual, a mi juicio, debe ser convocada en el menor tiempo posible, para cambiar, radicalmente, el ordenamiento constitucional panameño, que debe estar enfocado en fortalecer la educación en valores en el hogar y en los centros educativos, y en darle carácter vinculante a la participación ciudadana, por ejemplo, que exista la iniciativa legislativa ciudadana y que las leyes muy sensitivas relativas a temas indigenistas y/o ambientales no puedan ser decretadas sin la aprobación de los habitantes, y que los servidores públicos con mando, competencia y jurisdicción en dos o más provincias y/o comarcas, entiéndase magistrados, procuradores, etc., sean nombrados y destituidos, privativamente, por una Comisión Cívica Nacional representativa de todos los sectores, grupos y gremios de la sociedad panameña eliminando así la influencia omnímoda de los partidos políticos y de los Órganos del Estado.

LA PREVENCIÓN DEL DELITO ES LA LÍNEA QUE DEBE SER DE VITAL IMPORTANCIA, NO SOLO PARA LAS AUTORIDADES, SINO PARA LA SOCIEDAD EN GENERAL...

De todo lo expresado por el presidente Varela, en su toma de posesión, hay un aspecto que llamó poderosamente mi atención, y es el relativo a la criminalidad, cuando le dio un plazo de un mes a las más de 200 pandillas existentes en el país, para su movilización y entrega de armas. No me cabe la menor duda de las buenas intenciones del mandatario, especialmente por su empeño en ser inclaudicable contra el crimen organizado, no obstante, en este aspecto hay que tener presente algunas consideraciones.

Los factores de riesgo que fomentan los delitos, sean de aquellos cometidos individualmente o como parte de una organización criminal, son múltiples y, en general, difíciles de precisar, entender y resolver. En primer lugar, el concepto delito significa la infracción de una norma penal que conlleva la aplicación de una pena, y, en ese sentido, todos son delincuentes en potencia, otros están siendo o han sido procesados, y otros practican el “arte” de la impunidad. En segundo lugar, enfocándonos en los factores de riesgo que fomentan los delitos, podemos clasificarlos en dos grandes grupos, a saber, los factores individuales y los factores sociales.

La cantidad de libros y opiniones, que han escrito o esbozado los expertos, sobre los delitos, no solo desde el punto de vista del Derecho Penal, sino de la criminología, la sicología y otras ciencias, en relación con sus definiciones, causas, clasificaciones y otros aspectos, es amplia y compleja, sin embargo, en lo que sí coinciden estos sabios y expertos, de todos los tiempos (Sócrates, Platón, Aristóteles, Tomás De Aquino, Beccaria, Lombroso, Ferri, Carrara, Garófalo, Freud, Jiménez De Asúa, etc.), es en que la delincuencia es una realidad inseparable de los seres humanos, especialmente porque la desintegración familiar, la pérdida de valores, la vulgaridad, el libertinaje y la búsqueda del placer se han convertido en prácticas de lo más normal.

Eliminar la delincuencia, en cualesquiera de sus facetas, mientras que los seres humanos existan, es una tarea que, para los propios seres humanos, es imposible de realizar, pero, además de castigarla, se debe y puede prevenir, aunque, incluso, la prevención también gravita en la esfera de lo difícil, porque, como ya dijimos, los factores que fomentan la delincuencia son sumamente complejos y variables.

La prevención del delito es la línea que debe ser de vital importancia, no solo para las autoridades, sino para la sociedad en general, si queremos un país más seguro y más feliz, debe circunscribirse a los siguientes aspectos: garantizar la seguridad alimentaria; mayor distribución justa de las riquezas; mayor desarrollo socioeconómico; mayores controles sobre la venta y consumo de sustancias nocivas para la salud y prohibir la publicidad de estos productos; promoción de las artes, el deporte y la cultura; y promoción de los valores morales, espirituales y cívicos.

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Viernes 7 de agosto de 2026