Previsión: Nueva ley de esterilización femenina
He leído con cierta preocupación la nueva ley de esterilización femenina, y lo que me preocupa es que la antigua data de 1941 con toda la modernización que ha existido en el mundo. Y todavía existen personas que critican y se oponen a esta ley basadas en no sé qué y en absurdos que datan del siglo pasado. Panamá vive momentos de desarrollo social en el que todos los sectores y situaciones deben encontrar la ruta actual para entrar en la era de la modernización y en la etapa en la que tenemos que avanzar en criterios y realidades.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, el desenfreno sexual se popularizó en Europa sobre todo, así como en otros lugares del mundo. Hoy tenemos, para nuestra insatisfacción, problemas muy serios porque la educación sexual bien orientada no ha sido implantada en Panamá para perjuicio de miles de panameños que son afectados por ese desenfreno que nos lleva a miles de problemas.
Centroamérica, las islas del Caribe y otras regiones adyacentes tienen un alto porcentaje de hijos sin matrimonio y sin padre, y le toca a la madre sola la crianza de esos niños por la irresponsabilidad de los hombres que no sé si deban llamarse tales. Nuestra educación en los últimos 50 años ha sido tan pobre que tanto hombres como mujeres han estado inutilizados para aprender a formar familias correctamente, a evitar los hijos que no pueden mantener y a no poner por delante el placer sexual antes que toda responsabilidad.
Es así como vemos mujeres que por un momento de placer, se dejan embarazar para luego formar parte del grupo de las que tienen muchos hijos que les cuesta mantener porque esos padres no se hacen responsables de su manuntención. Como sabemos que, en nuestros tiempos de descontrol sexual, las mujeres no prestan atención a su cuidado y los hombres creen que lo son menos porque usen preservativos para evitar los hijos por doquier, se hace necesaria la actualización de una ley que ayude en lo que mejor pueda, a evitar esas familias sin padres y millones de hijos con madres que no pueden ni cuidarlos porque deben trabajar para mantenerlos y educarlos.
No estoy de acuerdo con que la Iglesia católica se oponga a esa ley, ya que con la esterilización femenina no estamos matando a ningún niño ni quitando la vida a un ser en formación. Se está solamente previniendo un embarazo antes de que se forme esa vida. Estamos logrando que esas madres puedan tener los hijos que puedan mantener y que, por falta de educación, permiten que se las embarace indiscriminadamente para luego ir a Cerro Patacón a recoger basura con la que mantener a esos tantos hijos. Además, todos sabemos que no existen organizaciones, ni la Iglesia ni los que se oponen, que se llevan a los niños para criarlos o les llevan comida y ropa a las madres para ayudar a que crezcan debidamente.
Entonces, ¿qué es lo que hablamos y nos quejamos si luego no hacemos nada por resolver los problemas sociales? Tenemos que ser prácticos y actualizarnos.
La falta de educación sexual ha llevado a miles de niñas adolescentes a salir embarazadas, y no he escuchado a nadie oponerse a la práctica de que continúen dando clases con su barriga como un mal ejemplo a las otras niñas y a lo que ahora desean de montar centros en las escuelas para que amamanten a sus hijos. Los errores se pagan como los hemos pagado todos; pero insisto en la educación sexual que debiera el Ministerio de Educación encargarse de promover para vivir en un mejor mundo.
Así como considero que el aborto debe estar reglamentado por ley y practicarlo solo en casos necesarios, así apoyo la ley de la esterilización femenina junto con la educación sexual. Si avanzamos en la vida, podremos cultivar lo que modernamente sembremos. Si nos quedamos atrás, no avanzamos y, como decía el cura del domingo, no miremos atrás, miremos adelante porque allá es donde está nuestra vida futura y en el adelante está el avance de la vida cotidiana. Pensemos bien lo que hacemos para llevar a cabo el verdadero adelanto social que necesitamos para acabar con la pobreza y las necesidades sociales.