Primarias del FAD
El espectro ideológico de una democracia pluralista y participativa debería incluir la presencia de agrupaciones políticas de una izquierda responsable y respetuosa del ordenamiento constitucional. El sistema democrático panameño registraba un vacío político en cuanto a partidos de izquierda susceptibles de cumplir los requisitos previstos en el Código Electoral para legitimar tal clase de presencia ideológica en el escenario electoral. Al cumplir los requisitos de inscripción como partido, el Frente Amplio por la Democracia (FAD) llevó a cabo la realización de elecciones primarias para elegir al candidato presidencial, en las que resultó vencedor el veterano sindicalista Genaro López, como anticiparon los sondeos de opinión.
Sin embargo, el notorio abstencionismo de las bases del FAD en las elecciones primarias ha abierto puntos de interrogación sobre la real capacidad de convocatoria de los sectores populares que dice representar. El FAD se presenta en teoría como el resultado de la fusión política del Suntracs y Frenadeso. Pero la magra concurrencia en las primarias pone a pensar si los trabajadores de construcción civil avalan políticamente a Genaro López o si sus posibles apoyos electorales se disgregan en otros partidos.
Existen otros elementos de análisis. Los trabajadores de construcción civil están gozando de un estatus económico sin precedentes gracias al boom de inversiones privadas y públicas que ha generado una movilidad social dirigida al ingreso de muchos de ellos a la clase media, fenómeno sociológico que los lugares comunes del discurso sindicalista pasan por alto. Las bravatas de López y Saúl Méndez contra la economía libre de mercado y el sabor chavista de sus propuestas explican el marcado ausentismo de los que firmaron los planillones del FAD, pero que están en desacuerdo con las prédicas antisistema que conllevan la pérdida de la estabilidad laboral y mejores ingresos.
Se trata de mensajes de una izquierda desfasada que llevan a la pobreza a los trabajadores de conocidos países de la región. En esas condiciones, si no logran atraer ni a los 64,457 inscritos al ejercicio elemental de elegir a sus candidatos, mucho menos podrían obtener el respaldo de los sectores independientes.Los dirigentes del FAD están obligados a explicar a la membresía por qué razones solamente votaron 5,051 inscritos, es decir el 15% de sus miembros. Una explicación derivada de una autocrítica realista de la pobre participación en el sufragio en la capital y en las provincias. Ni lluvia, ni tranques, ni conspiraciones. Refugiarse en la gastada fraseología populista solo será un pretexto para evadir la realidad interna.
La principal obligación de un partido político es convencer a los militantes de la veracidad de sus programas concordantes con la realidad del Panamá del siglo XXI. Los nuevos partidos deben contar con una organización de alcance nacional para poder competir de igual a igual con las agrupaciones políticas asentadas en competencias electorales, máxime si descartan alianzas coyunturales. El FAD tiene tiempo suficiente para reajustar sus cuadros, y solucionar la inexperiencia demostrada el domingo. Al fin y al cabo son debutantes en las lides electorales. Lo que deberían evitar es que esto sea debut y despedida como partido político. Las elecciones no se ganan con arengas retóricas que no convencen ni a la gente de casa.