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Probidad, del dicho al hecho


Mónica Ivankovich / Abogada y rotaria. Aporte Comisión de Valores Club Rotario Panamá. (opinion@epasa.com) / -

De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, el concepto “probidad” es honradez, honestidad, integridad y rectitud en el comportamiento. Se deriva entonces que quien carece de ella es el sujeto que adopta una conducta dolosa contraria a los principios y valores reconocidos en la sociedad.

Debe haber probidad en la vida privada, pública, social y laboral. En lo privado frente a la familia, escuela, comunidad y amistades; en lo público, al ocupar cargos públicos y responsabilidades, en especial en el manejo de recursos colectivos; en lo social, ante los gremios, organizaciones y otros entes nacionales e internacionales a los que pertenecemos, y en lo laboral, frente a compañeros, colaboradores, clientes, proveedores y público en general. En fin, probidad en todo lo que somos, hacemos y decimos.

Probidad es la cualidad que define a una persona íntegra y recta, que cumple sus deberes sin fraudes, engaños ni trampas y que actúa en forma transparente, auténtica y con actuaciones generales de buena fe.

Este correcto actuar nos permite ganar el respeto de nosotros mismos y el de aquéllos con quienes tenemos alguna vinculación. La probidad incluye también el respeto al bien ajeno y a lo que no nos pertenece.

La probidad es un valor imprescindible que debe estar acompañado por la transparencia, la rendición de cuentas, la representación de los ciudadanos en las diferentes organizaciones comunitarias para ejercer vigilancia sobre la gestión pública, respecto a las autoridades, administrativas, políticas, judiciales, electorales, legislativas y órganos de control, así como de las entidades públicas o privadas, organizaciones no gubernamentales de carácter nacional o internacional que operen en el país, encargadas de la ejecución de un programa, proyecto, contrato o de la prestación de un servicio público.

Para que la probidad se consolide como un valor fundamental en la sociedad, debemos actuar con la convicción de estar haciendo las cosas de manera correcta, clara e irreprochable, que permita servir de ejemplo; mantener la coherencia entre lo que decimos, pensamos y hacemos; construir un ambiente organizacional sano y sincero acatando normas y reglas.

Practiquemos diariamente actuaciones correctas que proyecten buenos hábitos, ejemplos y acciones dignos de comentar y repetir, ya que lo que bien se hace, debe convertirse en la regla del actuar de todos en sociedad.

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Viernes 14 de agosto de 2026