Problema de salud pública
En Panamá es hora de empezar a realizar acciones preventivas contra el ruido, dado que la percepción del ruido es subjetiva, cada panameño lo vive de forma diferente, por lo que no todas las personas sienten las molestias por igual. Pero, las sientan o no, el organismo las acusa. Por eso cito las siguientes:
La población expuesta a un nivel de ruido por encima de los 65 decibelios desarrolla a corto plazo un índice superior en un 20% de ataques cardíacos.
Los niños y los ancianos son más sensibles a los ruidos que perturban su sueño, aunque su reacción no es la misma: mientras los ancianos son más propensos a despertarse debido a la ligereza de su sueño, ambos grupos mostraron alteraciones vitales debido al ruido, aun durmiendo a pierna suelta: alteraciones del pulso, vasoconstricción, modificaciones en el electromiógrafo y en el encefalograma. (Experimento realizado por el doctor Alain Muzet, del Centro de Estudios Bioclimáticos del CNRS, en Francia).
El ruido es omnipresente en la vida cotidiana y puede causar efectos en la salud tanto auditivos y no auditivos. La pérdida de la audición inducida por el ruido sigue siendo muy prevalente en lugares de trabajo, y cada vez es causada por la exposición al ruido social (por ejemplo, a través de los reproductores de música personales). Nuestra comprensión de los mecanismos moleculares implicados en las células ciliadas inducidas por ruido y daño nervioso se ha incrementado sustancialmente, y las drogas preventivas y terapéuticas, probablemente, estarán disponibles dentro de 10 años.
La evidencia de los efectos no auditivos de la exposición al ruido ambiental en la salud pública es cada vez mayor. Los estudios observacionales y experimentales han demostrado que la exposición al ruido conduce a la molestia, perturba el sueño y causa somnolencia durante el día, afecta a los resultados del paciente y el desempeño del personal en los hospitales, aumenta la incidencia de la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares, y deteriora el rendimiento cognitivo en niños en edad escolar.
Por último, recuerda que una alimentación saludable nos ayuda a mantener una buena salud auditiva. Hay que realizar una dieta variada, rica en frutas y verduras y con bajos niveles de grasas saturadas. La ingesta de vitaminas A y E nos ayuda también a proteger el envejecimiento celular, dado sus altas propiedades antioxidantes.
Todos contra el ruido.
Docente de la escuela de Fonoaudiología