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Problemas de la educación panameña


No me canso de escribir sobre el tema de la educación, porque me apasiona y lo considero básico para la vida del país. No puede haber adelanto sin educación y no habrá crecimiento sin que nuestra educación se actualice y modernice. La ministra de Educación ha tratado de hacerlo, pero encuentra obstáculos difíciles de vencer porque están enquistados en el sistema para no permitirlo. Sin intención de defender a la Ministra, tenemos que ayudarla en vez de criticarla y bloquear sus ideas y actuaciones. Lo que sucede es que nos hemos acostumbrado a ir contra de todo lo que dice o piensa alguien del gobierno, sin analizarlo ni darle el beneficio de la duda y así no adelantaremos para lograr salir del subdesarrollo.

Tenemos una gran cantidad de plazas de trabajo para que llenen los panameños; sucede que no pueden ser ocupadas, porque muchos de sus aspirantes no están capacitados para tal cargo: no hablan inglés, desconocen lo que deben hacer y, lo peor es que, en ocasiones, no están interesados en formarse para aspirar a trabajar como Dios manda y lograr que se termine el paternalismo en Panamá, y que el gobierno no abandona. He escuchado que en el metrobús capacitan a los futuros conductores y cuando terminan, renuncian.

De ser cierto, ignoro la causa, pero se pierde una oportunidad y se ha perdido un tiempo valioso en enseñar a esa gente para luego perderlos.

Siempre se comenta que el panameño no quiere trabajar. No creo que sea cierto porque la gente de mi región es trabajadora de sol a sol. Pero, sí es cierto que a veces prefieren buscar trabajo donde no tengan jefes, horarios ni responsabilidad y puedan hacer lo que quieran a la hora que quieran. Lo que falta es esa educación que enseñe a superarse, donde se aprenda lo que se estudie y no vayan por un papel que se llama diploma sin una base académica que los coloque en los mejores puestos.

Nuestras universidades deben dedicar tiempo para lograr profesionales bien formados. Existen algunas de ellas donde los profesores no enseñan nada, pero al final, como los alumnos han pagado su dinero, les entregan un diploma que luego no les sirve y resultan profesionales frustrados el resto de sus vidas. La educación no debe estar llena de alumnos sino de excelencia, donde podamos decir que estamos formando personas que luego llenarán sus posiciones con moral, ética y sabiduría. De lo contrario, seguiremos sumergidos en un caos de ignorancia y los extranjeros nos comerán junto con los puestos de trabajo. Si ese diploma no se acompaña de conocimientos, tarde o temprano saldrá la verdad y serán fracasados.

Médico.