default

Problemas del movimiento social panameño, ante la Ley minera


Existen experiencias rescatables de nuestro pasado sobre el movimiento social, los cuales demostraron la unificación de uno panameño en contra de las injusticias que siempre se han dado en nuestro país (las reivindicaciones de soberanía del territorio de 1947 y 1964).

Asimismo, muchos autores latinoamericanos como Willen Assies (2002), expresan: que entre los años 50 y 80 (siglo XX), fue el auge de los movimientos sociales en contra de gobiernos autoritarios o de dictaduras militares, para alcanzar una democracia social participativa.

Esas históricas reivindicaciones de un movimiento social unificado del pasado no se han vuelto a repetir. Es evidente el problema que enfrenta el movimiento social en Panamá.

Este inicia con la aplicación intensa de políticas neoliberales en Panamá (1990). Esas políticas, cambiaron los mecanismos de exigencias ante el Estado; fraccionaron el movimiento social; creó nuevos actores y movimientos sociales; y produjo la desorganización, incomunicación y desinterés de colaboración entre los movimientos sociales para encauzar una sola lucha de reivindicación que resuelva los problemas sociales, políticos, civiles y culturales del país.

El movimiento social panameño está fraccionado, no encuentra un punto para unificarse.

Por un lado se encuentran las reivindicaciones que realizan el Frenadeso, los ambientalistas y ecologistas, los pueblos originarios, los educadores, los estudiantes universitarios, los jubilados, y los que han tenido problemas con el sistema de Salud nacional (enfermos del Sida y familiares de las víctimas del dietilenglicol), entre otros.

Desde el inicio de la administración del actual gobierno, han ocurrido varias reivindicaciones sociales en contra de éste (ley chorizo, el problema del agua, entre otros).

Hoy día, esta el problema del cambio de la Ley minera, donde el gobierno busca promover la explotación a cielo abierto. Mientras, los diferentes representantes de la sociedad civil panameña (ambientalistas, ecologistas, políticos, estudiantes, y principalmente, la población ngäbe y buglé), buscan incidir en la decisión de la Asamblea Legislativa para que no se cambie dicha Ley.

No obstante, el día 15 de febrero de este año, hubo una manifestación que inició en la Iglesia del Carmen. Estuvieron presentes, representantes de la sociedad civil. Mientras en la Asamblea Legislativa, se encontraban un grupo de ngäbes y buglés preparándose para iniciar su marcha y tal vez encontrarse con la manifestación de la Iglesia del Carmen. El problema de la falta de coordinación, desconfianza y malas prácticas realizadas por el FER-29, provocaron que esa reivindicación se diera de forma desunida. Los hermanos ngäbes y buglés decidieron realizar su marcha hasta la Iglesia de Don Bosco, regresando hasta su punto de partida. Situación, que demuestra la necesidad de repensar sobre los problemas del movimiento social panameño.