Profesión que cobra importancia
Todos los 15 de octubre se celebra en Panamá el Día Nacional del Fonoaudiólogo, pero hoy en día, aún se desconoce mucho sobre esta profesión. La patología del habla-lenguaje es una rama practicada por los patólogos del habla-lenguaje (SLP), también llamados terapeutas del habla y del lenguaje o terapeutas del habla, quienes se especializan en la evaluación y tratamiento de trastornos de la comunicación y los trastornos de la deglución. El fonoaudiólogo aborda los trastornos de la voz, el habla, el lenguaje oral, escrito, las dificultades de aprendizaje, la valoración de la audición, y muchos adaptan las prótesis de audición. Los componentes de la producción del habla incluyen: la fonación, la producción de sonido, resonancia, fluidez, entonación, la varianza del terreno de juego y voz, incluyendo componentes aeromecánicos de la respiración. Los componentes del lenguaje son la fonología, la manipulación de sonido de acuerdo con las reglas de un idioma; la morfología, la comprensión y el uso de unidades mínimas de significado; sintaxis, construir oraciones utilizando las reglas gramaticales del idioma; semántica, interpretando los signos o símbolos de comunicación para construir significado, y la pragmática, los aspectos sociales de la comunicación.
¿Qué es un patólogo del habla y lenguaje? Los patólogos del habla-lenguaje (SLP), a veces llamados logopedas, evalúan, diagnostican, tratan y ayudan a prevenir los trastornos relacionados con el habla, lenguaje, comunicación cognitiva, la voz, la deglución y la fluidez. Los patólogos del habla-lenguaje trabajan con las personas que no pueden producir los sonidos del habla o no pueden producir con claridad aquellos con ritmo y fluidez del habla por problemas como la tartamudez; las personas con trastornos de la voz, como el tono inapropiado o áspera voz; los que tienen problemas de comprensión y producción del lenguaje, y las personas con dificultades de comunicación cognitivas, como la atención, la memoria y trastornos de resolución de problemas. También trabajan con personas que tienen dificultades para tragar.
A los fonoaudiólogos les digo lo siguiente: Pongamos nuestro granito de arena en la consecución de una estabilidad de interrelaciones éticas y funcionales que nos transforme en un grupo unido, homogéneo, que pueda enfrentar esta lucha por desarrollar aspiraciones propias y comunes de superación, gracias por su ardua labor profesional al servicio de los desórdenes de la comunicación humana.