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Programa de ahorro energético

Por: Redacción 30/07/2015

Dagoberto Franco | Presidente de la Fundación Guardianes del Ambiente.

En un Congreso de Derecho Ambiental, uno de los expositores decía que Costa Rica aprueba todos los convenios internacionales y todas las declaraciones sobre ambiente porque se ve bonito. Pero en la realidad, no se hace nada, se hace muy poco y se hace mal. Y esta es la misma realidad que vivimos en Panamá, en donde los funcionarios que tienen el poder de decisión no creen en la educación ambiental. Sin embargo se aprueban leyes que nadie cumple.

En la administración pasada se aprobó la Ley 69 de 12 de octubre de 2012, que establece los lineamientos generales de la política nacional para el uso racional y eficiente de la energía. Esta norma establece que la eficiencia energética se puede definir como la reducción del consumo de energía manteniendo los mismos servicios energéticos, sin disminuir nuestro confort y calidad de vida, protegiendo el ambiente y asegurando el abastecimiento.

Esta misma norma establece que el programa de ahorro energético deberá tomar en cuenta el aspecto educativo, por lo que el Ministerio de Educación, en coordinación con la Secretaría Nacional de Energía, el Ministerio de Ambiente y las universidades públicas y privadas, incluirá en los niveles de enseñanza los temas sobre uso racional y eficiente de la energía y sus implicaciones sociales, económicas y ambientales. Además, promoverá la orientación en prácticas y técnicas relacionadas con el uso racional y eficiente de la energía. Y como si fuera poco, obliga a que en cada institución pública se constituya un comité de energía para gestionar el ahorro de energía.

A pesar de la importancia de la educación ambiental, esta es la cenicienta que nadie quiere al momento de gestionar la administración de los recursos; pero los mismos funcionarios que no creen en la educación ambiental quieren que se convierta en el hada madrina para ayudar a resolver los problemas que se pudieron prevenir. Y es entonces cuando se acuerdan de apelar a la conciencia ambiental de los ciudadanos en medio de las crisis para que ahorren agua y energía como está sucediendo en este momento.

Salvo que alguien me demuestre lo contrario, no se está haciendo nada en el cumplimiento del programa de ahorro energético en el aspecto educativo. Y la pregunta obligada es: ¿Cómo pretenden las autoridades que tengamos ciudadanos concienciados, sensibilizados y capacitados si no los educamos? Al final, estos llamados desesperados caerán en saco roto si no se desarrollan programas de educación ambiental formal e informal de manera continua.

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Viernes 31 de julio de 2026

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