Programa de educación vial
He leído con satisfacción la noticia de que se iniciará un programa de educación vial, del que conozco algo por estar involucrado el Club Rotario de Panamá. Desde hace casi una década he insistido en su importancia porque sin educación no hay desarrollo. De poco sirven los valores si se desconoce lo que hay que hacer porque no lo hemos aprendido y en esa forma lo pondremos en práctica sin dificultad.
La educación vial, junto a la sexual y la política, son indispensables y ya que en las escuelas no se enseña porque las autoridades durante años no han querido comprenderlo, pues que otra institución la enseñe porque los problemas de tránsito en Panamá son inmensos. Si llevamos a cabo una buena campaña para enseñar a los peatones a cruzar las calles por las líneas de seguridad y éstas están pintadas correctamente, la gente con cultura y valores lo hará y por algo se empieza. Pero si las personas nunca lo han aprendido, por más valores que tengan, no lo practicarán por desconocimiento de las mismas. He allí donde reside el error y residió desde la dictadura militar, cuando desmejoraron nuestro patrón educativo para que la gente fuera menos culta y apoyara lo que el dictador quisiera. Es bueno recordar historia para no olvidar y evitar cometer los mismos errores. Por esto pienso que muchos de los educadores que hoy se oponen al adelanto educativo, son producto de aquellos tiempos y no han superado los cambios y la modernización; más bien se han quedado en la mediocridad y así le enseñan a nuestra juventud que sale mal preparada y sin los conocimientos necesarios para ser un país de primer mundo.
A raíz de un artículo anterior, un educador me escribió reclamando que yo generalizaba cuando me refería a los educadores. Si bien es cierto que los hay muy buenos y consagrados, los que manejan los gremios no pertenecen a ese grupo y son los que llevan la voz cantante. Aquellos buenos educadores deben imponer su voluntad por tener la razón y ayudar a salir del estancamiento. Si ellos permanecen callados, seguirán religiéndose los mismos retrógrados y continuaremos detenidos en perjuicio de la juventud que nos gobernará después y nuestro futuro es negro.
Ojalá lo comprendan los dirigentes y los mediocres y que Dios oriente a las autoridades del tránsito para continuar con la educación vial para bienestar de millones de panameños.
