Programa de revisión de puentes
Todos los países desarrollados poseen un ente público encargado de la planificación de sus vías de transporte. Cuando hablamos del diseño y construcción de puentes, debe correr a cargo de ingenieros estructurales. Pero la planificación previa del mismo es la piedra angular de su uso futuro. La construcción de puentes es tan importante para los países desarrollados o cerca de serlo que es muy común la dimisión de ministros de Infraestructura por la caída de los mismos, como ocurrió en Chile en el año 2004 con el ministro de Obras Públicas y Transportes de la época, Javier Etcheberry.
En Panamá, la construcción de puentes en el pasado contó con una característica general: los mismos, sobre todo en las áreas rurales y de mayor producción agrícola, se construyeron por debajo de la dimensión requerida en ese momento. Históricamente, nuestras autoridades esperan la caída o inutilidad de la estructura para proceder a construir una nueva.
Todavía nuestro país cuenta con cientos de puentes colgantes de madera y puentes tipo bailey, cuya intención era ser temporales y siguen funcionando, y otras “alternativas” como los “vados”, que en un país donde llueve entre 8 y 10 meses al año, son solo un paliativo.
En las últimas administraciones gubernamentales, cuando se construye un puente moderno y sobredimensionado para que su uso se prolongue por décadas, termina, sumando las adendas que usualmente se solicitan contra los costos propuestos en la licitación del mismo, costando el precio de, al menos, otros dos puentes adicionales, en el mejor de los casos.
Los puentes deben ser construidos en el momento en que se inicia un cambio poblacional y de uso de suelo superior al del diseño de la estructura existente. De ser así, no nos encontraremos con accidentes como el reciente de los camiones en Capira, que evidentemente transitaban sobre una estructura incapaz de soportar la carga y el peso de esas maquinarias. Lo correcto es crear la infraestructura de transporte necesaria para estas actividades antes y no después del aumento de su uso.
Mientras no se establezca nuevamente en nuestro país un ente gubernamental planificador, difícilmente el Ministerio de Obras Públicas podrá hacer lo correcto, pues siempre estará muy relegado a las necesidades de nuestras comunidades y ciudades. Y esto aplica tanto para estructuras pequeñas como para tan grandes y simbólicas como el vetusto pero majestuoso Puente de las Américas.