A programarse para triunfar (2)
También quiero decirle que así como los pensamientos generan las palabras, éstas generan pensamientos y tienen mucho poder. Si nuestro lenguaje es pesimista y nos reunimos con personas que continuamente dicen que: “nada se puede hacer”, que “estamos de mal en peor”, “vamos hacia un desastre y nadie nos saca de esto” y ponemos ejemplos de cosas macabras, esto condicionará nuestra mente y nos lanzará hacia una actitud derrotista y a la larga hacia una depresión. Claro que hay que ser realista y no esconder los problemas sociales y analizarlos y ver qué podemos hacer para enfrentarnos a ellos. Pero si continuamente este es nuestro lenguaje, nos convertirá en cínicos pesimistas y críticos estériles. Cuidado con nuestras conversaciones. Intentemos pronunciar frases positivas llenas de fe, infundir un estado de ánimo bueno y mantener una postura valiente de que “sí se puede” y “con Dios triunfaremos”.
Debo también insistirle que en esta cultura del “ruido”, donde todo entra por los ojos y los oídos, se nos está arrancando el gusto por el silencio, la soledad, y se nos tiene lanzados hacia fuera de nuestro ser, bebiendo de cualquier charco de aguas infectadas, desde los últimos desastres de las vidas privadas de actores y cantantes, pasando por canciones y películas indecentes, hasta el bombardeo de la publicidad en todos los medios de comunicación, que nos lanzan a un consumismo descontrolado. Hay que hacer silencio, estar solos un rato diariamente, poner nuestra mente en orden, hacer oración, buscar al Señor en lo más profundo de nuestro ser, sabiendo que con El limpiaremos nuestra alma de lo negativo y seremos invencibles.
