Prohibido olvidar “desde ya”
Frecuentemente en Panamá se levantan escándalos y polvaredas en torno a la libertad de expresión que los gobiernos y especialmente la actual administración, mantienen una fluida libertad de prensa como corresponde a toda democracia representativa en un país civilizado que día tras día avanza hacia el progreso en todos los ángulos de la vida nacional.
Si se profundiza desapasionadamente y sin interés político la situación de la libertad de prensa en Panamá, se llega a la conclusión que la época más oscura y tenebrosa en que se conculcaron todas las libertades públicas e inclusive la de prensa y radio, fue el periodo de 21 años en que una dictadura criminal que dejó un saldo trágico de miles de muertos, exiliados, heridos, perseguidos durante el periodo en que el brazo político de la dictadura fue el Partido Revolucionario Democrático (PRD) en donde todavía se recuerda cuando el general Rubén Darío Paredes ordenó “desde ya” el cierre de todos los medios de domunicación so pena de fuertes sanciones para los medios y periodistas que no acataran dicha orden.
Ese “desde ya” todavía gravita en la mente de todos los panameños que hemos sido fieles devotos de la democracia, de la justicia y de la libertad y que resuena como un eco tenebroso en la mente de todos los panameños que fuimos víctimas de un periodo funesto para el país y sus instituciones tutelares.
Ahora lo más cínico y lo más condenable es que las mismas voces y dirigentes del PRD que en aquella ocasión pelechaban del vientre de la dictadura y que se enriquecieron a la sombra de las bayonetas son los que han salido a vociferar a voz en cuello que peligra la libertad de expresión en Panamá bajo el gobierno del Presidente Ricardo Martinelli, cuando de todos es conocido que en ese país los medios de comunicación y los periodistas que no se venden al mejor postor gozan de la más plena libertad para ejercer su profesión hasta el extremo de que a veces se debe aun público lector oyente y televidente tratando de mofarse , insultar y calumniar la figura de altos personales del gobierno y del ciudadano común.
Por lo tanto, afirmar que en Panamá peligra la libertad de expresión es una mentira colosal solamente comparable a un deseo enfermizo de pretender dañar la imagen del país dentro y fuera de nuestras fronteras y de endilgarle al gobierno nacional causales maquiavélicas e que fueron santo y seña de los que se golpeaban el pecho afirmando que la trampa la habían instituido ellos en el país y que por eso nadie les ganaba un proceso electoral.
