Prolija investigación
Los hechos están demostrando que el cambio que tanto se pregonó en campaña electoral está en pausa.
Sucedió en la época militar y hoy, 21 años después, se registran los mismos escándalos con la adjudicación de tierras que pertenecen a todos los panameños.
El cuento de hadas sobre el florista que hace dos meses recibió el título de propiedad de un lote de terreno en el exclusivo sector de Paitilla, valorado en unos 11 millones de dólares, estuvo chueco de principio a fin.
La historia del personaje principal, tan opaca como la de quienes le rodean en este negocio, sigue arrojando elementos en una trama cuyo hedor es la corrupción.
El presidente de la República ha hecho bien en prometer la investigación de esta rara operación, que involucra a allegados del Ejecutivo y altos funcionarios de esta administración.
Pero lo más importantes es que la población entera pueda conocer, en detalle, los resultados de estas averiguaciones que ya suenan a tremendo escándalo.
La ciudadanía solo se ha enterado de la gran estafa que se pretendía llevar a cabo con las tierras del Estado, gracias a un periodismo libre, que ha actuado con base en la defensa de sus principios.
Todos los medios de comunicación, sin excepción, deberían tener como norte el destape de las actividades irregulares que alguien quiera mantener ocultos.
Los hechos han quedado al descubierto. Toca ahora a las autoridades del Ministerio Público realizar una investigación para determinar si hubo anomalías en el proceso de titulación de los terrenos.
Los panameños solo esperan que este cuento tenga un final feliz y no es otro que la devolución de las valiosas tierras al Estado.