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Promesas falsas

Por: Redacción 29/01/2016

Las víctimas de los muertos y afectados de los neonatos que murieron y los que sobreviven vieron luces cuando nuestro presidente Juan Carlos Varela sancionó la Ley 64 de 22 de octubre de 2015, que establece una pensión vitalicia de $600 mensuales para las víctimas y sobrevivientes de intoxicación aguda por heparina con alcohol bencílico, para que estas familias puedan sufragar los gastos después de tener niños sanos ahora están luchando para darle una mejor calidad de vida a los sobrevivientes de este mal.

Pero, al parecer, las promesas solo fueron para ganar popularidad o para zafarse del problema que tenían en sus manos y así quedar bien ante la ciudadanía, pero vemos que no les ha llegado ni medio centavo partido por la mitad.

Hasta cuándo los gobernantes seguirán jugando con la integridad y la confianza de los miles y miles de panameños que esperamos ayuda de parte de ellos, ¿acaso no somos panameños y no tenemos deberes y derechos?, o mejor dicho solo debemos tener deberes y enriquecer cada vez más a estos mandatarios que solo viven para ganar más y más dinero, andar de viaje en viaje y darse la vida de millonarios a costillas de cada uno de nosotros los panameños.

¿Hasta cuándo tenemos que esperar una respuesta? Saben que estos pequeños están en una situación crítica, sus leches especiales que deben tomar y no nos interesa, pero disculpen, perdonen, no se metan con la nutrición de los diputados, ¡Ah no, eso no!, comen lo mejor y gastan miles de dólares en sus dietas.

 

... NUESTRO PRESIDENTE PROMETIÓ EN DAR UNA AYUDA MÍNIMA PARA SUFRAGAR GASTOS A ESTAS FAMILIAS QUE DESPUÉS DE TENER NIÑOS SANOS AHORA ESTÁN LUCHANDO PARA DARLES UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA A LOS SOBREVIVIENTES...

Nuestro Panamá ofrece muchísimo para que los panameños andemos mendigando miserias, y menos para que nuestros niños sigan en el sufrimiento cuando todos sabemos que en Panamá no debe existir pobreza porque genera millones de dólares.

Pero lo que no han aprendido los gobernantes es a equiparar las riquezas, pongámonos la mano en el corazón y no dejemos que estos pequeños, junto a sus familiares, sigan en este sufrimiento que con solo una llamada o una voz de alerta de los altos mandatarios podemos resolver. Saludos y bendiciones.

Maestra

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