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¡Propongamos una constituyente en Panamá ya!

Por: Redacción 31/07/2016

En estos momentos, cuando el país se desenvuelve en medio de sobresaltos sociales en virtud que diferentes sectores de la sociedad reclaman derechos y promesas incumplidas por parte de la actual administración de gobierno, sigue creciendo en la ciudadanía la percepción que se requiere la convocatoria de una asamblea constituyente desde ya. La necesidad de un proceso constituyente vuelve al escenario nacional, haciendo renacer las inquietudes que ya datan desde los años 70 y 80.

La constituyente puede considerarse como el medio, más que un fin, al servicio de viejos y jóvenes, sin excluir ni a tirios ni troyanos, para sacar nuestra sociedad hacia mejores horizontes.

Actualmente se presentan dificultades en los diferentes sectores económicos y sociales del país, que están afectando severamente la calidad de vida de los ciudadanos, disminuyendo la calidad de la democracia que se ofrece a todos y poniendo en indefensión a los panameños ante un gobierno que no parece tener la habilidad para encontrar soluciones viables a dichas dificultades.

Las precarias condiciones de producción del sector agropecuario, la sostenida inseguridad social, el creciente desempleo en el país, las disminuidas capacidades de las instituciones prestadoras de los servicios de salud y educación, que en este último caso han provocado una huelga por parte de los gremios magisteriales, la cual ha afectado a cantidad de estudiantes en las escuelas públicas, han generado una crisis nacional que debe manejarse con prontitud y diligencia política por parte del Gobierno.

La situación antes planteada llama a reflexiones encaminadas a contribuir de alguna manera a encontrar soluciones a los problemas que agobian a la ciudadanía. Para esto, los panameños deben abocarse a métodos donde se asegure la mayor participación ciudadana para ejercer el poder soberano del pueblo, lo que permitiría a los ciudadanos determinar las condiciones y reglas generales que rijan el convivir social, político y jurídico de forma pacífica y democrática, con miras a recrear la ruta de progreso nacional, que hoy parece haberse perdido, sin llegar a confrontaciones sociales fratricidas como ha ocurrido y ocurre hoy, en países vecinos.

No podemos ignorar la difícil situación que atravesamos, sin hacer nada por nuestros propios medios disponibles. La participación ciudadana es absolutamente necesaria.

Se hace necesario plantear una vez más, y quizás con mayor énfasis, la necesidad de una constituyente como la mejor y única alternativa participativa, pacífica y democrática, para refundar un moderno Estado Constitucional en Panamá. La Constitución de 1972, hecha bajo un régimen poco democrático, parchada en varias ocasiones, hay que cambiarla, no reformarla más. El actuar disfuncional de los órganos del Estado así lo demuestran.

Una constituyente es la fórmula adecuada que nos podría sacar adelante. En consecuencia, todos los panameños, con una disposición anímica colectiva de "mejor patria", debemos apoyar todo movimiento encaminado a refundar nuestro sistema político. Una constituyente es necesaria a muy corto plazo, para no decir ¡ya!, tal como propone el Movimiento Constituyente Va.

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Viernes 24 de julio de 2026