Propósitos Éticos en su Primer Editorial
Todos los años en El Panamá América recordamos a nuestro primer director y fundador, mi padre Harmodio Arias, en su fecha de nacimiento. Y lo hacemos reproduciendo algún escrito suyo. Hoy les presentamos las primeras pautas éticas y de deberes y normas de trabajos para la publicación de El Panamá América y sus periodistas, publicadas como editorial el 1° de enero de 1929: es decir ¡hace 81 años!
Estas disposiciones éticas, hoy son aceptadas y vigentes como normales en la profesión periodística, pero presentarlas hace ocho décadas demuestran la "altivez de miras de un hombre que ve claro el futuro" como lo juzgaba un contemporáneo.
El primer antecedente universal de un código sobre los deberes del periodismo se dio en una declaración de principios a finales del Siglo XVII pero tuvo solamente una edición. No fue sino hasta principios del Siglo XX que en los Estados Unidos y Europa se establecieron los primeros códigos del periodismo. No quiero dejar de destacar que mi padre, al inaugurar El Panamá América en español con la publicación de este código ético, antepuso los valores y los compromisos morales a los conocimientos técnicos y las exigencias económicas. Porque desde ese mismo día los periodistas tuvieron obligación de respetar los principios éticos del medio establecidos y anunciados por su director. Al comprometer su profesión y su periódico a llevar a cabo una actividad con pautas y criterios morales, establecía así la mejor salvaguardia frente a cualquier intento de imponer las normas de la profesión desde fuera, por ejemplo desde los poderes públicos.
De esta manera, el Dr. Harmodio Arias deslegitimó al poder político ante cualquier pretensión suya de introducir restricciones a la libertad de los periodistas con la excusa de "mejorar" moralmente su tarea. Porque, como se ha dicho tantas veces, si el periodismo se autorregula, no tiene porqué aceptar que otro le imponga sus normas.
Desde 1929 hemos debido enfrentar todo tipo de situaciones, pretendidas con buenas o malas intenciones para que cediéramos en nuestras normas. Pudimos sobrevivir una dictadura militar durante veintiún años y podemos decir con satisfacción y orgullo que continuamos manteniendo los mismos principios, rumbos y normas que nos dejó, hace ocho décadas, mi padre, Harmodio Arias.
