Propuesta: que no se efectúen más elecciones en la República
Seriamente propongo que eliminemos las elecciones nacionales en Panamá porque son esfuerzo y dinero perdidos y que, a cambio, dejemos que los grupos callejeros de presión sean los que gobiernen. ¿De qué sirve que hayamos elegido presidente, diputados y todo lo demás, si nadie quiere hacerles caso y todos presionan para que las cosas se hagan de acuerdo a sus mezquinos intereses personales?
El caso más reciente es el de los delincuentes indígenas que, irrespetando no solo las leyes y la propia constitución sino también los convenios internacionales de que Panamá es parte, cerraron la carretera Interamericana durante seis largos días, impidiendo pasar alimentos y gente; pero mucho más grave aún, es que hasta mantuvieron secuestradas a decenas de turistas extranjeros, afectando la imagen de Panamá y el desarrollo del turismo que nos deja ingentes ingresos a todos, inclusive a los propios indígenas de todas las etnias. Y que alguien se atreva a decirme que estos no son muy serios delitos punibles claramente consignados, no solamente en la legislación y Constitución panameña, sino en las de todos los países del mundo.
Y lo peor es que personas con educación superior, pero que tienen agendas oscuras, los respaldan al cometer estos crímenes.
Entonces, ¿para qué queremos Constitución, elecciones y autoridades oficiales si los politiqueros y los grupos callejeros son los que están decidiendo como se debe gobernar el país?
Las recientes historias de Cuba, Venezuela y otras, nos comprueban lo que pasa cuando se instaura una anarquía que, en el caso de Panamá, se inicia debido al libertinaje de prensa que aquí impera. Las televisoras insultan nuestra inteligencia cuando presentan tomas de hechos que narran simultáneamente y nos dicen que lo que está ocurriendo no es lo que vemos sino todo lo contrario. Ejemplo: Los diputados de oposición se abalanzaron agresivamente hacia el estrado del presidente Marcos González, irrespetando todas normas legales, pero los medios nos afirmaban que fue González el que se bajó y acudió a las curules de cada uno a amenazarlos con el puño.
También recordemos el caso de Changuinola en el que veíamos a los aborígenes destruyendo y saqueando todo y se nos afirmaba que la culpa era de la Policía y del Gobierno. Igual ha sido el caso en los días recientes en que vimos una clara alteración del orden público y siempre le achacaban la responsabilidad a la Policía, que cumplía con su obligación de garantizar el respeto a la Ley.
Si algún delincuente nos ataca y la Policía hace uso de su arma para defendernos ¿nos opondríamos a tal uso de fuerza? Eso es exactamente lo que ocurrió pero en grado superlativo pues, repito, se trató de actos indudablemente delictivos.
Debido a las concesiones que los gobiernos han venido otorgándoles a los indígenas, que son apenas el 10% de la población, hasta han creado varios estados independientes dentro del nuestro, que ocupan más del 33% del territorio nacional. ¿Tienen ellos derechos que los panameños no indígenas no tenemos?
Que el Gobierno sepa que no porque son permisivos van a tener más aceptación. En Panamá, la aspiración de las mayorías decentes, los que no somos guerrilleros callejeros, es que se imponga el cumplimiento de las leyes y el orden, por los medios que sean necesarios, porque se desvirtúa el derecho de autoridad.
