default

Prosperidad y liberación

Por: Redacción 16/09/2016

 

La gratuidad de la Educación Superior constituye esperanza de vida digna para la población menos favorecida.

 

Seres humanos visionarios estiman que invertir fuerte e integralmente en la educación, y -además- emprender, de manera decidida y decisiva, en la lucha contra la corrupción, constituyen caminos de esperanza cierta, hacia la prosperidad y vida digna de los habitantes de un país.

Aproximadamente son 14 países en el mundo, en los que sus habitantes disfrutan la dicha de recibir, gratuitamente, Educación Superior, nivel de superación académica y profesional, en el que el individuo se prepara para emprender el camino como dueño de una empresa, o para desempeñarse como profesional calificado dentro de una institución pública o empresa privada.

¿Acaso, aliviar a la población humilde, abriéndole gratuitamente las puertas de la universidad para que "absorba" el néctar del conocimiento que la encaminará hacia la prosperidad, es -o no- uno de los principales deberes de cada gobernante? ¡Claro que sí!, pues es la vía más segura para salir de la miseria y abrirse paso a la prosperidad. ¿De qué vale "regalar" la educación primaria y secundaria, si la que da el toque final para alcanzar una vida digna, es negada?

Los pueblos eligen al máximo mandatario del país, depositando en ellos esperanzas y confianza. Elegido y electores, se deben (mutuamente) respeto y obediencia. Realmente, varios miles o un millón (o más) de ciudadanos deciden qué mujer o qué hombre ejercerá el cargo de presidente. Y esa multitud de ciudadanos tiene derecho a exigir lo que deseaban al elegir a este máximo funcionario del Estado. Y, aunque respetuoso: realmente, El pueblo es el jefe.

Recientemente, en un interesante debate, surgió una interrogante claramente dirigida a la Universidad de Panamá (Primera Casa de Estudios Superiores): En la eventualidad de que la educación en la UP llegase a ser gratuita, ¿acaso no perdería esta su autonomía? No, porque cada gobierno de turno solo es administrador de los recursos económicos de Panamá, cuya fuente está conformada por: bienes naturales, obras realizadas o edificadas y dinero aportado por los habitantes de Panamá -de distintos estratos sociales- a través de los impuestos que pagan.

El gobierno y los que lo integran deben procurar que los bienes con los que cuenta el país, redunden en bienestar y vida digna de los habitantes. Y en los países que han alcanzado gran desarrollo, este ha invertido sin reparo en la educación de sus tres componentes de su articulación: primaria, secundaria y superior.

Es la formación académica - profesional - humanista- la que sacará a los pueblos de la pobreza y de una vida mísera. Por lo tanto, no es un favor de los gobiernos. Es un deber de estos, propiciar vida próspera a través de la educación y la implementación igualitaria de otros derechos.

Comunicador Social

Edición Impresa

Jueves 23 de julio de 2026