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Protección para periodistas


La situación de los periodistas en el mundo es cada vez más caótica, y más aún en la región latinoamericana.

En los tres primeros meses del año, 31 periodistas han perdido la vida en ejercicio de sus funciones.

Los hechos más recientes se originaron en México, donde la periodista Regina Martínez fue hallada muerta en su casa con serios signos de violencia.

A ello se le suma la desaparición del periodista francés Romeo Langlois luego de un ataque perpetrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En Honduras también otro comunicador que ya había recibido amenazas, fue ultimado en la puerta de su vivienda.

Estos hechos son altamente preocupantes ya que las autoridades en estos países no han puesto atención en la seguridad de los comunicadores sociales que a diario reportan hechos que tienen que ver con el crimen organizado y que poco a poco a callado las voces de muchos medios con atentados contra las instalaciones de los medios.

Ante estos hechos los periodistas y dueños de medios han tomado la determinación de la autocensura, evitando que la comunidad esté enterada de lo que ocurre en el país con algunos hechos que los marcan.

¿Cuánto tiempo hay que esperar para que los gobernantes tomen acciones para brindarles seguridad a los periodistas y las instalaciones para las que laboran?

¿Cuántos muertos más hay que poner para que se reaccione y se evite que esta escalada de violencia siga en aumento en nuestra región latinoamericana y el resto del mundo.

Es tiempo de que las voces de los comunicadores se escuche alto y claro, para evitar que los países centroamericanos y del resto del mundo, sigan cayendo en las manos de gente inescrupulosa que cree que con estos actos de violencia y con amenazas puedan callar a los destinados a informar.