¡Proteger y enaltecer el trabajo!
En los trabajadores está, no solo el nervio y el músculo del país, traducidos en el diario esfuerzo, sino también la mejor expresión de su inteligencia sana y clara, apta para aprender, con rapidez, los más complicados mecanismos de la tecnología moderna, pero también apta para entender con claridad cuáles son sus problemas fundamentales, sus necesidades, la jerarquía de las mismas y cuál es la orientación de sus caminos.
Un gobierno no se justifica, esencialmente, si no es capaz de abrir caminos y de fomentar el ascenso de las clases trabajadoras a la conquista de su destino. La proporción en que el trabajo obtiene un beneficio mayor, en la medida en que el trabajo logra una mayor recompensa, en esa medida se opera una efectiva transformación social.
Nuestra Constitución Política establece como uno de los compromisos fundamentales del Estado, el de proteger y enaltecer el trabajo. Proteger envuelve, específicamente, una tarea legislativa, una actitud de garantía y de estímulo a las acciones de los propios trabajadores, para lograr mejores condiciones de trabajo y de vida. Supone el compromiso de dedicar gran parte de su esfuerzo a la elevación del nivel económico en que se encuentran las clases laborales.
Enaltecer representa algo más: es el estímulo moral a la labor cumplida, es el señalamiento del trabajo como uno de los pilares fundamentales de la sociedad, y como una de las virtudes que la comunidad debe reconocer y recompensar en todas formas. Este enaltecimiento del trabajo, recuerda que él no representa solamente un esfuerzo de naturaleza económica, sino una función social y una tarea de superación moral y cultural. Sin la energía del trabajador, sin su capacitación, cada vez mayor, y sin su incorporación decidida a los esfuerzos que la tarea del desarrollo exigen, sería imposible realizar los grandes objetivos que la Nación panameña tiene planteados.
El mejor factor de progreso para una sociedad es el estímulo al trabajador que aspira con mucho derecho a lograr cada vez (repetimos), mejores condiciones de trabajo y de vida. Por esto mismo, sabemos que para que ese mejoramiento no se convierta en un espejismo engañoso… la productividad tiene que ser el instrumento y el empresario debe al mismo tiempo ver en este mejoramiento progresivo, la posibilidad y el incentivo para quienes con él comparten la responsabilidad de la producción.
El derecho al trabajo es el signo de las grandes conquistas de la humanidad y es el que le da especial característica al nuevo siglo que estamos viviendo.
Pedagogo, escritor, diplomático.
