Protejamos la democracia
Me atrevo a decir que, dentro de los sistemas de gobierno que he vivido u observado, la democracia es el más conveniente para personas como nosotros, a quienes nos agrada vivir en libertad y gozar de ciertas prebendas que nos da esa democracia que hoy, más que nunca, debemos defender y conocer para evitar herirla con tonterías y malentendidos que no nos llevan a ningún lado positivo. Si queremos continuar viviendo en democracia, tenemos que analizar la importancia de las instituciones en nuestro país, para aprender la importancia de salvaguardar lo relacionado con esa institucionalidad que da a los Gobiernos y a los pueblos la estabilidad dentro de una democracia.
Pero si los mismos integrantes de esas instituciones son los que van a producir problemas por mala intención o por ignorancia, el resto de los ciudadanos y del Gobierno somos quienes debemos hacer lo posible por defender nuestros derechos y la solvencia política que nos da servir al país con honestidad. Sin embargo, no es con gritos, falta de respeto y equivocaciones que vamos a lograr nuestro propósito. Estamos en un periodo preeleccionario y los ánimos están caldeados. Las benditas encuestas muestran, entre los tres candidatos, una posición inesperada por muchos, incluyendo a los propios representantes de los partidos políticos. Dado que uno de ellos va arriba, como es lógico que suceda, los otros dos, que ignoran la causa de su quedada atrás, no se conforman con lo que sucede e inventan una serie de artimañas para tratar de bajar a aquel que muestra la preferencia. Ayudados por algunos medios de comunicación, buscan el menor error que pueda cometer el que está arriba para armar un despelote sobre la base de un escándalo que, muchas veces, es injustificado.
Solo así se explica el error, bastante grande, que ha cometido nada menos que el presidente de la Corte Suprema de Justicia y que ha creado reacciones exageradas hasta faltar el respeto al presidente de la República y a juzgarlo sin conocer siquiera las verdaderas razones de lo que ha sucedido, basados en intereses mezquinos y bien dirigidos con el fin de desprestigiar a quien está más cerca del candidato ganador con el fin de bajarlo en las preferencias.
Lo más triste de esta situación es que ellos mismos no se dan cuenta del daño que se infieren con esa actitud porque, entre sus copartidarios hay gente inteligente, verdaderos políticos con conocimientos profundos en la materia, objetivos y que no se dejarán engañar por esa actitud errada. Pero si analizamos los discursos, algunos llenos de maledicencia y mentiras, seguidos de una actuación falta de cultura política y de moral, veremos claramente que quienes caen en el ridículo y en las situaciones poco deseables son aquellos que quieren ganar adherentes con esa manera de comportarse.
Si bien es cierto que muchas personas con quienes he conversado al día siguiente de salir la noticia que ha hecho estragos, muestran su preocupación por el error del presidente de la Corte, que debiera renunciar, también han sido capaces de analizar con tranquilidad una verdad que nadie, ni siquiera los medios de comunicación, han podido aclarar y poner al descubierto dentro de nuestra falta de cultura y la desesperación por no lograr ascender en las encuestas.
Quisiera hacer un llamado a esos pseudodirigentes políticos y de la mal llamada Sociedad Civil para que eviten llevar al país al caos parecido al que se presentó en 1968 y que trajo como consecuencia un golpe de Estado militar que duró 21 años de castigo para la gente decente y de felicidad para aquellos que aprovecharon y pelecharon de esa dictadura y que ahora se llenan la boca hablando de democracia sin recordar el daño que le hicieron a la educación panameña porque ninguna dictadura es buena ni positiva. ¿Queremos repetir la misma situación?
Creo que nadie la quiere, aunque algunos la extrañan. Pero estoy segura de que la mayoría la rechaza. Entonces, no tentemos al diablo y evitemos querer aprovecharnos de situaciones que no tienen razón de ser, inventando posibilidades que nadie puede probar, con el fin de llegar al poder, que es lo que realmente quieren.
Recuerden lo que les digo para que después no lloren lágrimas de sangre por haberse comportado puerilmente. Calma, por favor, calma y mucha calma.