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Protestas institutoras

Por: Redacción 15/10/2014

Luego de una temporada de tranquilidad de los estudiantes institutores, reaparecieron las protestas, las cuales son innecesarias, y revestidas de una agresividad que no tiene explicación alguna.

Repito, fui institutora y en ese colegio me gradué de bachiller en Ciencias y estoy orgullosa de haber cursado mi último año en el famoso Nido de Águilas. Pero debo reconocer que aquellos tiempos eran diferentes a los actuales; cuando teníamos que hacer algún reclamo, lo hacíamos sobre la base del diálogo y con mucho respeto por las autoridades y los profesores. La única vez que salimos a la calle fue acompañados de los mismos (profesores) el 12 de diciembre de 1947 para una protesta patriótica. Lo peor es que ya no sabemos quiénes son alumnos y quiénes infiltrados. En esto coincido con el presidente y la ministra de Educación, porque no puedo explicar la razón de salir encapuchados, arrojando piedras en perjuicio de ciudadanos inocentes, porque no se justifica esa acción de parte de los que la propugnan.

Si realmente tengo la razón, me sentiría con el derecho de demostrarlo y no esconder mi identidad detrás de una capucha, ¿para evitar qué? ¿acaso ser identificados por las autoridades? Creo que estas los conocen y saben quiénes son, mas no así a esos grandulones que no parecen estudiantes y que se aprovechan de una situación de agresividad de esos alumnos para conseguir no sé qué cosa. ¿Quién pagará los daños que le hicieron al carro de esa señora que salió en la televisión, a la que le destrozaron los vidrios? ¿Dónde están los padres de esos niños revoltosos que se sienten con derechos y no deberes?

Pero cuando los llaman a la escuela para que se hagan responsables, justifican a sus hijos -que no son ningunos santos- y más bien atacan a los profesores o a las autoridades del plantel. No sé adónde vamos a llegar si los propios padres no respetan a los educadores y, a veces, algunos de estos últimos están involucrados en los motines.

Sin embargo, me parece que a las autoridades, en ocasiones, les hace falta decisión y fuerza para expulsar a los estudiantes que crearon ese caos hace unos días. Esos muchachos quedan impunes y ellos lo saben, y los infiltrados no llegan a ser identificados por temor a algo peor. Y esto no logro comprenderlo porque hay un refrán que dice que el muchacho que no tiene padre en su casa, lo encuentra en la calle. A falta de la autoridad paterna o materna, deben estar las del plantel.

Señores, a la escuela se va a estudiar y no a destruir propiedades ajenas sin ningún amor por ese plantel que trata de formarlos para que tengan un futuro prometedor. Lo peor es que, en ninguna de las protestas, la ciudadanía ha llegado a conocer la razón de las mismas porque no recuerdo que haya sido descubierta. A veces hay mucho de política metida en esas protestas; antes contra uno y ahora contra otros, sin mirar el país con todas las consecuencias que podamos encontrar en esos movimientos.

Recuerdo cuando estudiar en el Instituto Nacional era parte de nuestra identidad, era una verdadera satisfacción hacerlo así y predominaban los valores, sobre todo el respeto por la institución. Mirábamos a nuestras autoridades como si fueran nuestros segundos padres. Pero es que antes los hogares eran mejor formados; hoy los padres son irresponsables y, en muchas ocasiones, dejan solas a las madres al enterarse de que serán padres o las abandonan por otra mujer, rompiendo ese hogar. Como si fuera poco con los problemas grandes que tenemos con los hogares incompletos, quieren pasar una ley en la que se pierde la patria potestad y la autoridad de los padres para levantar a sus hijos. A estos hay que enseñarles el valor del estudio y la preparación; que debieran imitar a sus compañeros estudiosos y con deseos de surgir. ¿Qué sucede con las escuelas públicas que existen estas situaciones desagradables y los muchachos de hoy no quieren aprender lo que en su vida futura les servirá de apoyo?

Las autoridades de educación y los educadores tienen la obligación de mejorar la enseñanza, no solo académica, sino moral y en valores, para tener mejores ciudadanos en el futuro del país.

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Jueves 6 de agosto de 2026