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Proyectos de energía e indígenas


Jaime Correa Morales (opinion@epasa.com) / Empresario

Volvió a circular dentro del sistema interno del Conep un escrito, autoría, esta vez, del abogado Ebrahim Asvat, contrario a la opinión de quienes apoyamos la construcción de hidroeléctricas y nos oponemos a los exagerados privilegios de que gozan los indígenas en Panamá, constitucionalmente discriminatorios para con el resto de los panameños.

Estoy entendiendo por qué el diario que él presidía mantiene diariamente demasiados espacios de opinión a disposición de todos los ideólogos comunistas locales. Comentaré su artículo por sentirme aludido. En él se dedica a crear indígenas mártires y demonizar al Gobierno, inclusive trayendo al tapete temas tan fuera del caso como la conquista española, la cual, con su consecuente catequización fueron muy dolorosas, pero son hechos ya cumplidos y nosotros, los panameños, no podemos asumir responsabilidad de aquellos actos.

El escrito está plagado de críticas, que es lo más sencillo de lograr, pues nada es ni puede ser perfecto en el mundo, y la única recomendación o sugerencia que presenta el autor es la de que: “desarrollar hidroeléctricas en la comarca es un tema que puede ser aplazado, sin que ello afecte el desarrollo de los proyectos vigentes”. Esto sería la salida más fácil, pero la más irresponsable. Un gobierno serio no debe lavarse las manos dejando grandes problemas pendientes a los siguientes. Y la pregunta que me surge es: ¿Por cuánto tiempo se aplazaría esto? ¿Quién podría garantizarnos que al vencerse tal plazo y después del triunfo contundente que, con la ayuda de los medios, lograron los indígenas, aceptarían buenamente permitir las hidroeléctricas? ¿O es que subliminalmente el Lic. Asvat nos está confirmando que una vez cambie el actual presidente ya ellos aceptarían estas hidroeléctricas porque de lo que se trata simplemente es de un movimiento político en contra del actual régimen?

¿Debemos cambiar el concepto de democracia, que se sustenta en las decisiones mayoritarias y sustituirlo por el de preferir a las minorías más débiles? ¿Quién determinaría cuál parte es la más débil y por tanto la que debe prevalecer, puesto que ellos están en rebeldía y no aceptan a nuestras autoridades que podrían mediar? ¿Volveríamos a la ley de la selva?

No pretendo defender al Gobierno, aunque podría darse esa impresión debido a que Gobierno y empresarios nos hemos identificado hacia el mismo objetivo de continuar mejorando el presente espectacular desarrollo económico y social de todos los panameños.

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Viernes 14 de agosto de 2026