Proyectos y los del Gobierno
Este año existe presupuesto para realizar un viaje a Europa, que incluye llegar a Madrid, luego desplazarse hasta Zaragoza, después pasar a Francia, y recorrer toda la parte sur de ese hermoso país.
También se contratará a un reconocido arquitecto para que remodele una casa de campo en un pueblito costero en la provincia de Chiriquí, pero antes se comprará el nuevo Kia Sorento para viajar con comodidad desde la capital panameña cada vez que haya que inspeccionar los avances de la obra.
Además se adquirirá una casa de playa en el exclusivo proyecto El Bijao, en Río Hato, y se enviarán muchos niños en las vacaciones del segundo semestre, a reforzar su inglés a Estados Unidos.
Todos estos proyectos son excelentes, y ayudarán al relajamiento , a elevar el acervo cultural y a garantizar un estatus de vida confortable.
Lo malo es que no se cuenta con los recursos económicos en mano para hacerlos realidad, a menos que haya muchas contrataciones como gerente general de una gran multinacional, numerosos ganadores del Gordito o el negocio perfecto que produzca los ingresos necesarios para que las cuentas bancarias aumenten muchos ceros.
Algo parecido le está sucediendo al Gobierno con su presupuesto, al estimar que recibiría recursos que no estaban garantizados y planificar proyectos que ahora serán difíciles de ejecutar por falta de dinero.
Por eso el diseño de un presupuesto balanceado, ya sea personal, corporativo o estatal debe ser proyectado tomando en cuenta los ingresos reales, más un margen de posibilidades conocido como escenarios optimistas y menos optimistas para poder jugar con las cifras al momento de que se presenten situaciones que lo afecten.
Pero también cabe la posibilidad de que las obras más importantes se ejecuten sin problemas.
