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Prueba de fuego


Hace exactamente seis meses, las autoridades hallaron una avioneta con rastros de droga en un terreno en Santa Ana de Los Santos. El hecho fue algo inusual en esa apartada región del país, donde la ganadería y la pesca artesanal se erigen como las dos actividades comerciales más importantes, pero el interés desmedido de altos funcionarios de la Procuraduría hacía presagiar que la corrupción arropaba este caso.

Y así fue. El escándalo provocó la salida del procurador suplente del momento, de tres de sus cercanos colaboradores y la apertura de una investigación en el Ministerio Público.

Hasta la fecha, pocos son los avances de las pesquisas que se conocen y ocho de los nueve presuntos implicados aún siguen prófugos de la justicia.

El actual Procurador General de la Nación enfrenta una prueba de fuego, al tener la responsabilidad de devolverle la credibilidad a la entidad que dirige; sin embargo, este objetivo solo lo logrará cuando los casos de alto perfil no sean engavetados.

La población demanda celeridad en todas las investigaciones, sin distingo, para que caiga todo el peso de la ley a los implicados o se absuelva a los que no tienen un grado de responsabilidad. Esa será la mejor señal de que en Panamá se imparte una verdadera justicia.