Pueblo chico, infierno grande
Nadie duda de las bondades de este país, y menos de sus excelentes proyecciones de crecimiento.
Sin embargo, las buenas noticias tristemente están adornadas con graves problemas sociales y políticos.
En Panamá suceden cosas sorprendentes, que ganan espacio en la opinión pública con mucha facilidad. En un abrir y cerrar de ojos se pasa de la calma a la tragedia.
Hace unas semanas el debate estaba enfocado en la división de la alianza de gobierno y los problemas internos del Partido Revolucionario Democrático. En unos días todo giraba en torno a quién sería el candidato a la presidencia para el 2014 y las opciones de los gobernantes de turno.
Mientras todo esto sucedía en los gremios docentes solo se pensaba en una huelga nacional que días después paralizó parte de las clases. Paralelo a esos hechos, los usuarios del transporte en la ciudad cambiaban, en medio de quejas, sus diablos rojos por los nuevos Metrobus.
Al margen de esta tormenta de eventos, los casos de dengue comenzaron a incrementarse y se reportaron las dos primeras muertes por dengue hemorrágico, disparando las alertas sanitarias.
Y mientras la sociedad trataba de asimilar todo surge un escándalo en la Caja del Seguro Social (CSS) con la aparición de una bacteria nosocomial que acabó con la vida de 16 personas y mantiene a otras en estado delicado.
Las autoridades de la CSS admitieron que conocían de las muertes desde hace meses y que no querían causar pánico.
En la mente de miles de personas aparecieron los fantasmas del envenenamiento masivo por dietilenglicol que causó más de 100 muertes en la CSS hace unos años.
En un pueblo chico el infierno es grande.