Puerta de América
La expresión del presidente Ricardo Martinelli en el discurso inaugural del IX Encuentro Empresarial Iberoamericano al definir a Panamá como “la puerta de América” contiene significados importantes. El Canal de Panamá es la puerta de América para la entrada y salida de mercadería transportada rumbo a Estados Unidos, Europa, Asia. La Zona Libre de Colón es la puerta de América para la exportación internacional de productos liberados del pago de aranceles aduaneros. Los puertos de contenedores del Pacífico y el Atlántico son las puertas estratégicas para la recepción y distribución de productos. El hubde las Américas, el Centro Bancario Internacional, la red de servicios de carga aérea, marina y terrestre, almacenaje y distribución continental complementan el sistema logístico más grande de América Latina. Los empresarios latinoamericanos, españoles y portugueses asistentes al evento pueden aprovechar no solo las facilidades logísticas, sino también el manejo del dólar y el euro como monedas de curso, de la misma manera que las sólidas garantías de estabilidad de las reglas jurídicas.
El presidente Martinelli dio a conocer que se espera que, al finalizar este año, las inversiones extranjeras en Panamá alcancen cifras importantes, instando a los empresarios extranjeros a jugar un rol relevante en la macroeconomía para obtener que los recursos sean administrados con eficiencia gerencial. Recalcó que los cambios se hacen de adentro y no de afuera, mientras que, en esa perspectiva, el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, resaltó el poder que tienen las empresas multinacionales en los procesos de globalización para dictar decisiones que se imponen a los Estados soberanos. La alianza público privada resulta indispensable en la compatibilización de políticas estatales de desarrollo y sistemas de gerencia moderna, ausentes de interminables tramitaciones burocráticas y de la demagogia política, manifestaron representantes del Grupo Nobis de Ecuador, Graña y Montero de Perú, el Grupo Polar de Venezuela y el Grupo Poma de El Salvador. Estos y otros países de la región sufren la hostilidad sistemática de gobiernos en manos de políticos empíricos adversarios de la empresa privada, generadora de fuentes de empleo y de aportes tributarios al fisco para sostener inversiones sociales en educación, salud, infraestructura vial, etc.
Las reuniones de jefes de Estado y empresarios ratifican las líneas de separación de los partidarios de la economía libre y de las regimentadas. Los resultados de ambos sistemas demuestran la diferencia sustantiva de los índices de crecimiento de los países de la Alianza del Pacífico –Colombia, Chile, México, Perú– con los del desarrollo de los países en los que el Estado busca la eliminación de la inversión privada en el desarrollo sostenible.
Panamá es un país observador de la Alianza del Pacífico, faltándole solo la firma de un tratado de libre comercio con México, que ya empezó a negociarse como complemento de los tratados suscritos con Chile, Colombia y Perú. Por un lado está el crecimiento sostenible, la calidad de vida, las libertades públicas y privadas, la primacía del Estado de Derecho, y por el otro, la pobreza, el estatismo a la máxima potencia, la carestía, la yugulación de las libertades.
Como país anfitrión de la XXIII Cumbre Iberoamericana, la IX Cumbre de Empresarios, el Congreso Internacional de Minería, una reunión hemisférica de profesionales de la comunicación y otros eventos, Panamá galvanizó en forma brillante la atención internacional por su política económica de puerta de las Américas.