Puerto Rico: ¿sin salida financiera?
Universidad de Puerto Rico en Humacao
Puerto Rico, la isla maravillosa que gozaba de la mejor situación económica entre los países latinoamericanos, hoy padece una precaria situación financiera. Algunos señalan que el modelo económico del Estado Libre Asociado (eufemismo para llamar la colonia de Estados Unidos), está agotado. La situación de Puerto Rico es precaria. Su deuda externa alcanza 75 mil millones de dólares.
La responsabilidad de la deuda se atribuye a las pasadas administraciones desde los últimos 30 años, estas endeudaron el país, tomando prestado irresponsablemente. Como la Constitución de Puerto Rico requiere que el presupuesto cierre balanceado, la mayoría de sus gobiernos recurrieron al mercado de bonos estadounidenses, para tomar dinero prestado para cuadrar el presupuesto. Esta situación llegó a su fin cuando a la isla se le cerraron los accesos a los mercados de bonos de Wall Street. Esta debacle se presentó este año cuando los bonos de Puerto Rico fueron degradados a “chatarra” por las casas acreditadoras como S&Pool, Moody’s Investor Services y Fitch Ratings.
Las razones que esgrimieron las casas acreditadoras en esta ocasión fueron, la aparente quiebra de los sistemas de retiro que cubren las pensiones de los trabajadores retirados y la gran deuda acumulada por las corporaciones públicas como la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados y la Autoridad de Energía Eléctrica. El sistema de retiro para los empleados públicos tenía en su cartera $3.00 por cada $100 que pagaba al pensionado. El restante se toma prestado, una actividad que no genera inversión y que aumenta astronómicamente la deuda ya sea interna o externa. En el caso de las corporaciones públicas, se agrava porque las mismas deben seguir funcionando a toda capacidad, ya que se trata de la luz y el agua que son servicios esenciales. Además de esto, se le debe sumar el problema de la corrupción que en ellas existe, así como la pérdida de los valiosos recursos de luz y agua por distintas razones. En el caso del agua, esta pérdida representa el 50% del agua potabilizada. Nada, todo un derroche sin control.
El pueblo de Puerto Rico no aguanta un aumento más en las tarifas de estos servicios, ya que ha sido gravado con múltiples impuestos.
Los servicios educativos han empeorado y la pérdida de beneficios que recibían los docentes, amenazan con una huelga magisterial.
La salud se ha convertido en un verdadero negocio. Como las instituciones sanitarias (hospitales) se privatizaron, el lucro es lo que importa. El acceso a los medicamentos para aquellos que carecen de un plan de salud alcanza niveles inaccesibles. Todo esto ocurre en un país donde se produce el 85% de los medicamentos utilizados en el mundo entero.
La situación económica se empeoró al perder la isla la competitividad que gozaba en atraer inversiones económicas extranjeras. También ha ocurrido un notable descenso en el número de compañías estadounidenses que son atraídas por los múltiples incentivos que se ofrecen en el país. Estas compañías reciben trato preferencial pues están exentas del pago de contribuciones, reciben ayuda para el adiestramiento de empleados y no se les cobra por los edificios gubernamentales en que se instalan.
Desde hace un tiempo, cerca del 60% de la población de la isla vive bajo los niveles de pobreza. La mayoría de estas familias pobres residen en los residenciales públicos, en arrabales y en zonas de privación económica y social, tanto rural como urbanas. Para paliar esta situación, el Gobierno Federal de Estados Unidos extendió hace unos años a Puerto Rico su Programa de Alimentos.
El desempleo en la isla ha alcanzado niveles alarmantes. A pesar de tener buenos centros universitarios y de capacitación laboral, los jóvenes graduados de estos distintos programas se ven forzados a emigrar hacia Estados Unidos.
La agricultura en el país dejó de ser un sector importante para la economía. Esto trajo como consecuencia el que la isla no tenga capacidad alimentaria. La gran mayoría de los productos que se consumen son importados. La condición de Puerto Rico es tan frágil en este asunto que una huelga prolongada de estibadores en los muelles tiene el potencial de que Puerto Rico se quede sin alimentos.
Recientemente, el gobierno de Alejandro García Padilla aprobó una ley para regular localmente las quiebras. Las compañías acreditadoras de Estados Unidos respondieron con una degradación más en los bonos de Puerto Rico.