Puesta en marcha de la Educación
Concebimos la Educación como un robot gigante que se activa por segmentos para poder funcionar en su totalidad y dar pasos para llegar a una meta activa que avanza vertiginosamente: “la excelencia educativa basada en el logro de un ser integral, competente y, por ende, apto para la convivencia social”. Este gran robot llamado Educación necesita del engranaje de todas sus partes para poder funcionar adecuadamente, y ojo: todos somos parte de la Educación.
Desde inicios de nuestra República han habido quienes han tratado de hacer su mejor esfuerzo para que este gigante logre movilizarse y estar lo más cerca posible de esta meta y no cabe duda de que dichos esfuerzos realizados desde aquellas épocas han marcado momentos cruciales de nuestra historia educativa; sin embargo, de la misma manera en que existen personas altruistas que procuran el funcionamiento armónico de este gigante, así también existen los detractores que se oponen a su buena marcha; por razones incongruentes, infundadas y con intenciones ocultas que muchas veces no pueden justificar, abrigándose bajo el amparo del que siempre grita para desestabilizar el funcionamiento de nuestro robot gigante llamado Educación.
Es lamentable saber que una de las principales razones para que en las décadas de los 60 y 70 no se pusiera en marcha al gigante insignia de la nación (Educación); a nuestro criterio, era el desinterés que se manifestaba cada cinco años por parte de algunos funcionarios y docentes, porque a cada cambio de gobierno se le inventaba un nuevo traje al robot, totalmente diferente o desligado del anterior, y había que ponerlo a funcionar de una manera distinta, lo cual desmotivaba a aquellos que ya habían dado muestras de buen funcionamiento con el vestido previo, frustraba a quienes apenas comenzaban a interesarse por empezar a funcionar y les daba la razón a los que no habían hecho nada porque “sabían” que eso no iba para ningún lado, pues cada gobierno venía para tumbar lo que el otro había hecho.
La educación tiene que renovar su aspecto constantemente porque el mundo así lo exige, pero no hay que echar por tierra el buen trabajo que se ha realizado en un periodo gubernamental por motivos de la política partidista sin pensar en políticas de Estado para el beneficio de la nación y no para el beneficio personal o de un partido donde se sacrifica el desarrollo de todo un país, o para satisfacer los caprichos de algunos gremialistas que simplemente se oponen a todo porque sí.
En los últimos años, el gigante de la Educación ha estado dando indicios de que se mueve porque se ha estado inyectando motivación, ofreciendo el apoyo necesario a cada sección para que ponga en marcha la parte que le corresponde, involucrando a todo los actores del acontecer educativo y trabajando con el mejor equipo que se pueda tener: el que se compromete, lucha y logra alcanzar las metas propuestas; es por ello que actualmente podemos decir que el gigante ha dado pasos significativos para estar cada vez más cerca de la meta que engrandece a todos los panameños, ofreciendo las oportunidades de crecimiento personal que redundarán en el beneficio de Panamá.
Si bien es cierto que estamos dando pasos como la transformación curricular, la actualización masiva de los docentes en el ámbito tecnológico, el mejoramiento del nivel de competitividad de los estudiantes en pruebas internacionales, la proyección pública de proyectos educativos, el mejoramiento de los chicos en cuanto a los resultados para ingresar a las universidades, el equipamiento y mejoras en la infraestructura de los colegios actuales, la construcción de centros educativos de excelencia, entre otros, más cierto es que si continuamos mejorando, innovando y actualizando cada uno de estos proyectos e incorporando nuevas propuestas sin tirar por tierra el trabajo que ya hemos realizado, no solo daremos pasos, sino que correremos a posicionarnos entre los primeros lugares para seguir persiguiendo la meta de “la excelencia educativa basada en el logro de un ser integral, competente y, por ende, apto para la convivencia social”.
Al mirar el acontecer educativo que vivimos en estos momentos, queremos hacer un llamado de atención a los docentes, padres de familia, estudiantes, a las autoridades educativas de turno, a los políticos que están y a los que vendrán, en fin, a todos los panameños, para que reflexionemos acerca de las acciones que tomamos y primordialmente el porqué de las mismas y cuánto afectamos la buena marcha de la Educación.
Es hora de que seamos serios en el compromiso educativo del país y miremos los logros alcanzados año tras año en educación para seguirlos manteniendo y optimizando, dejando a un lado la politiquería y creando verdaderas políticas de Estado que se respeten para que no tengamos un estancamiento o retroceso académico porque es obligación de todos la puesta en marcha de este gigante llamado Educación.