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Puestos políticos


Las entidades que se mueven al ritmo de la política sufren una especie de remezón cada cinco años cuando cambian los gobiernos.

Los puestos considerados “políticos” en ocasiones no se asignan de acuerdo a la capacidad y habilidad de las personas, por lo contrario son nombramientos de a dedo. Tienen las horas y hasta los minutos contados.

Lo que sucede en la Alcaldía de Panamá es algo curioso porque los nombramientos que tenían una vigencia estimada de cinco años quedaron reducidos a horas con la renuncia de Bosco Ricardo Vallarino.

Aunque los líderes del partido Panameñista intentan minimizar los efectos de esta renuncia es una realidad que pierden la principal alcaldía del país.

Además era la única entidad con capacidad de nombrar copartidarios y asesores con salarios altos.

Las alcaldías son manejadas por políticos, electos por votación popular, donde la mayoría de los puestos son de libre nombramiento y remoción. Eso es un problema cuando suceden eventualidades como la de esta semana.

También sucedió a mediados del año pasado cuando se terminó la alianza por el cambio.

Los funcionarios que ocupaban puestos políticos en los ministerios controlados por los panameñistas se quedaron sin trabajo.

Eso en nada beneficia al país, cada cambio o movimiento que se registre a lo interno de una institución pública tienen un efecto sobre la productividad y eficiencia de la misma.

Los nuevos deben llegar a conocer los procesos y eso toma tiempo. Mientras tantos los ciudadanos demandan más atención y menos burocracia. Definitivamente es el mal de los puestos políticos.