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Punto de Vista ¡El fin justifica los medios!


Es un secreto a voces que la “Democracia post invasión” mantuvo el procedimiento de pinchazos telefónicos a políticos de gobierno u oposición. Ejercicio realizado ilegalmente por estamentos de seguridad del estado. Esta cruda realidad resultó ser una de las principales razones para que comprobado el hecho, en 1991 el presidente Endara expulsara de la alianza gobernante a Demócratas Cristianos.

Por supuesto es entendible que los organismos de Seguridad Nacional cuenten con herramientas y tecnología de punta que les permita realizar con eficiencia y tenacidad un trabajo que sea garante de la paz y estabilidad democrática, pues la misma es vulnerable y susceptible ante el poder y tentáculos del crimen organizado. No obstante, este mecanismo no debe actuar al libre albedrío tal como se presume lo hace el Servicio de Protección Institucional (SPI) y otras instancias bajo estricto mando del jefe del Ejecutivo, porque es violatorio a la Ley y proclive al abuso en su desempeño, tal como se demuestra en conocidas y reiteradas quejas públicas. Las actuales circunstancias no creo sean las más propicias para corregir, pero no deben ser obstáculo para una sistemática y permanente lucha que logre tal propósito.

Los comentarios de Juan Carlos Tapia en este tema, tienen peso incuestionable, pues la actividad ejercida por el solo hecho de hacer daño a los adversarios políticos o críticos del gobierno, invaden la privacidad personal y de las propias diligencias laborales y económicas de la persona. Siendo así, es obvio que hay peligro hasta de la vida, pues el conocer el movimiento y desarrollo del afectado las 24 horas, lo puede convertir en potencial víctima. Esta afirmación es de mero sentido común, pues quienes autorizados por superiores trabajan al margen de la ley, terminan habituados o propensos a delinquir arropados del manto de impunidad.

Tapia incluso denunció que es uno de los perseguidos, favorablemente para él, recibe información de funcionarios que le adelantan de las acciones. Lo que me llamó la atención fue cuando dijo que el Presidente pensó mal, sobre sus comentarios que el PRD y el Panameñismo en acuerdo político podrían sacarlo, era para alertarlo y no para atacarlo, “que jugara vivo”. Cuando el distinguido comentarista político y de boxeo advirtió esta posibilidad, creí que su recomendación y consejo era para que el jefe del Ejecutivo rectificara su conducta y forma de gobernar; pero no me equivoqué, ya que su conclusión fue que la reflexión había servido para que el CD obtuviera diputados que suman más de un tercio en la Asamblea Nacional. Presumo que sin importar el método empleado para lograr dicho objetivo. Paradójicamente ello me obliga a pensar que Don Juan Carlos Tapia es discípulo de Don Nicolás de Maquiavelo que promulga la táctica, “El fin justifica los medios”. ¿Entonces que aspiramos o esperamos? Estimados (as) lectores (as).

Director Nacional PRD.